YERARDI MÉNDEZ ESCAMILLA
Pachuca.- 
Los diamantes son una de las distintas formas del carbono y son reconocidos por su inigualable belleza cuando están en un estado de pureza, es decir, sin ninguna presencia de otro elemento.

Si bien hemos escuchado que son piedras preciosas, es decir, minerales con características únicas como su dureza, por mencionar un ejemplo, es poco común escuchar sobre su origen.

Los diamantes pueden formarse por tres vías, dos de ellas de origen natural: por procesos debajo de la corteza terrestre y por impacto de meteorito. La tercera es en un laboratorio, por la síntesis del carbono cuando se somete a altas temperaturas y presiones por la inyección de un láser.

A pesar de ser parte de un sedimento, es decir, material arenoso y/o arcilloso formado por la erosión de las rocas, desde hace más de 3 mil años ya se reconocía al diamante como una piedra cuyo valor y belleza era incomparable con otras piedras preciosas.

Su nombre proviene del griego adamant, que significa “sometido” y/o “resistente”, vinculado a la propiedad de alta dureza, lo que evita deformaciones.

El origen de los diamantes está vinculado principalmente a fenómenos terrestres que suceden bajo la corteza,
manteniendo una estrecha relación con fenómenos magmáticos.

En la década de 1870, en las minas del suroeste de África descubrieron la “fuente” original de los diamantes, las llamadas pipas o chimeneas volcánicas, que son formas tubulares muy antiguas que pueden encontrarse en estructuras terrestres llamadas cratones, por las cuales asciende el magma y con el paso del tiempo se han erosionado hasta únicamente quedar vestigios de lo que hace millones de años fue la chimenea de un volcán.

Si bien con dicha información el origen de los diamantes es asociado a eventos muy antiguos y provenientes del interior de la Tierra, no es la única forma en la que esas preciosas gemas pueden crearse, también puede ser por impacto de un meteorito en un sitio donde haya carbono en su composición, lo que genera diamantes de impacto o microdiamantes.

Esos cristales han atraído la atención de la comunidad científica debido a su peculiar tamaño, que les impide ser utilizados para joyería, pero sí son muy útiles en la industria ya que son un buen material para herramientas de abrasión.

Los microdiamantes pueden encontrarse en cualquier cráter de impacto generado por la colisión de un meteorito, siempre y cuando haya carbono en la composición del sitio.

Sin embargo, los cristales más cotizados de esta génesis son los hallados en el cráter Popigai, ubicado en Rusia, ya que se trata del séptimo más grande del mundo y los diamantes de impacto localizados en ese sitio son los de mayor tamaño y volumen, es decir, ocupan más espacio en el cráter en comparación con otros lugares, como en el Ries, en Alemania.

Ese tipo de diamantes ha causado curiosidad en diversas ramas de la ciencia debido a la especial manera en la que surgieron. Los asteroides al convertirse en meteoros alcanzan altas temperaturas capaces de modificar cualquier material a su paso.

En un futuro, no puede descartarse la posibilidad de que un meteoro con la suficiente energía genere un cráter de un volumen considerable, donde pueda explotarse una mayor cantidad de pequeños diamantes útiles para la industria.
Pero hasta ahora solo son considerados una bella rareza del carbono formado a partir del impacto de un cuerpo cósmico con un basamento o estructuras que en su composición contengan carbono.

Diamantes

Pueden formarse por tres vías:

1. Por fenómenos debajo de la corteza terrestre
2. Por impacto de meteorito
3. Por medio de la síntesis de carbono en un laboratorio
*Su nombre proviene del griego adamant, que significa “sometido” o “resistente”
*En la década de 1870 descubrieron la “fuente” original en las minas del suroeste de África
*Los microdiamantes no pueden usarse para joyería por su tamaño
*Los diamantes por impacto son muy útiles para herramientas de abrasión

¿Quién es la autora?

Nació en Atotonilco el Grande, Hidalgo, hace 21 años. Actualmente estudia el sexto semestre de la licenciatura en ingeniería de geología ambiental en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH).

Optó por dicha carrera profesional ante su interés por los volcanes, ya que son “como los sentimientos de las personas: si no los molestas, están tranquilos; pero si la Tierra se enoja, ¡hacen erupción!”

Le impresiona la belleza de los volcanes, y comenta que México no es el único país que tiene uno con forma de mujer. Además, manifiesta que pueden ser la razón de un cambio climático dramático sin la intervención de la actividad humana.

Aunque no tiene definido un plan a futuro, no descarta la posibilidad de dedicarse a la investigación científica. Le gusta mucho el trabajo en campo, ver las rocas e indagar sobre sus formas y orígenes.

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