El miedo, desde que el hombre lo “descubrió”, ha tenido una utilidad de tal magnitud que si tuviéramos que encontrar algo que se le parezca difícilmente encontraremos algún fenómeno social con efecto tan demoledor en la conducta humana.

El efecto central que produce el miedo en el ser humano es la dominación, y de la dominación se desprende la explotación, casi como fin último (¿es pleonasmo?)…

Con el miedo omnipresente realizamos los humanos las actividades económicas, tecnológicas, teológicas y de toda índole… Tenemos miedo a lo que vemos, pero más a lo que desconocemos. O sea que, miedos e ignorancia van de la mano. Tememos cuando no sabemos, pero también tenemos miedo cuando lo sabemos… ¿Es el miedo parte indesprendible de la naturaleza humana?

La guerra siembra miedo, las religiones siembran miedo, la política siembra también miedo… La paz misma está soportada por horcones fóbicos.

Castigos, cárceles, torturas, infiernos, demonios, leyes, premios y castigos, todo gira en torno al dichoso miedo. De ahí que, para los que viven y lucran con el miedo ajeno, (aunque también los mueve el miedo a perder privilegios), hablando de este México lindo, cada fin de sexenio nos dosifican grandes cantidades de miedo para que sigamos siendo una sociedad dominada, paralizada e inmovilizada ante todos los demonios que nos han puesto enfrente como lo son la pobreza, la corrupción, el saqueo desmedido, la impunidad, los fraudes de todo tipo y todo lo demás…

Que yo recuerde, ahí están las masacres de estudiantes con Díaz Ordaz y Echeverría, las devaluaciones que cíclicamente nos recetan cada seis años, algunas fueron mortales, no solo sustos. El chistoso “chupacabras” y las misas por doquier para convalidarlo, el otro chiste del comandante Marcos y su inclusión en los libros de texto, las fosas con cadáveres en todo el territorio nacional, los colgados en puentes, los tráileres deambulando y escurriendo de difuntos, la industria de la extorsión desde las cárceles, pero regentado desde una oficina pública, todo lo exprés en robos y secuestros, bueno, hasta llegar al fantasma del muro de Trump y la caravana de migrantes centroamericanos. Ya no dudo que, premeditado o no, pero todo eso siembra miedo y petrifica a la sociedad buena evitando o posponiendo la obligada actitud de exigir cárcel para los que ya se fueron o apenas se van y se llevan lo que se les antojó… Y nosotros solo mirando… ¡Con miedo!

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