ELSA ÁNGELES


Pachuca.- En los últimos 18 años, el flujo de mexicanos y mexicanas que migran hacia Estados Unidos en busca de mejores oportunidades laborales comenzó a presentar una desaceleración después de tener un registro histórico de crecimiento desde 1990 y que alcanzó la cifra máxima de 26.9 millones de dólares en 2007 por concepto de remesas.

Esa situación fue generada por dos condiciones, la crisis económica de Estados Unidos en 2008 y las políticas migratorias implementadas por el anterior mandatario Barack Obama y recrudecidas en el actual gobierno de Donald Trump.

Un grupo de investigadores de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) pusieron atención a los migrantes mexicanos que retornan al país por decisión propia o porque fueron deportados, para analizar las condiciones en que regresan y sus posibilidades de reinserción laboral.

El proyecto titulado Panorama de la migración e inserción laboral en México, donde participaron los doctores Laura Myriam Franco Sánchez, experta en urbanismo; Karina Pizarro Hernández, de ciencias antropológicas, y José Aurelio Granados Alcantar, experto en planificación territorial y desarrollo regional, reveló que la población de retorno en general está conformada por hombres, en edades productivas, generalmente casados y con niveles de escolaridad de secundaria completa.

Eso significa que son personas que requieren conseguir, lo antes posible, un empleo con salario que responda a sus necesidades o cuenten con programas públicos para iniciar un negocio que tenga posibilidad de éxito.

Los resultados de su trabajo de investigación son un capítulo del libro Agenda pública para el desarrollo regional, la metropolización y la sostenibilidad, editado por la UNAM en octubre de 2018.

Desmenuzando datos de Hidalgo

De acuerdo con la investigación multidisciplinaria de la UAEH, los migrantes de retorno se caracterizan por ser principalmente hombres, ya que por cada mujer que retornó, lo hicieron más de dos hombres.
¿A dónde retornan? Es otro dato interesante, 37 por ciento de los migrantes retornados regresan a localidades rurales y un 63 por ciento a localidades urbanas, a pesar que el origen de la mayoría que emigró a Estados Unidos eran de origen rural.

Lo que sí ha cambiado en este tiempo, exponen los autores, es la escolaridad de los migrantes, pues anteriormente se caracterizaban por tener una baja escolaridad y aunque actualmente se concentra en estudios básicos de primaria y secundaria en casi la mitad, hay una participación significativa de personas más preparadas, pues 13.6 por ciento tiene estudios de preparatoria, mientras que licenciatura 19.6 por ciento, incluso la proporción de personas con estudios de posgrado fue de 6.5 por ciento.

El retorno de los migrantes no es algo nuevo, sin embargo, en la actualidad presenta rasgos diferentes, pues en el pasado había tendencia a una circularidad, es decir, estadías menos prolongadas y el arribo a México implicaba el traer consigo ahorros que posibilitaban generar proyectos en las comunidades de origen.

Hoy, eso ya no existe y la estancia en Estados Unidos es más permanente, aunque en el retorno aún persiste la idea de reunificación familiar en 45.9 por ciento.
Además, por falta de empleo, 20.7 por ciento decidió retornar, 11.8 por ciento porque concluyeron estudios y 7.3 por ciento fueron deportados.

Lo más difícil, conseguir empleo

El estudio de la UAEH reveló que casi 80 por ciento de las personas que retornan se encuentran dentro de la población económicamente activa (PEA), lo que significa que la mayoría requiere una fuente de ingresos y que 47 por ciento son el sostén de su familia; además, casi dos terceras partes de los retornados están casados.

Dalia Cortés Rivera, doctora en ciencias sociales e investigadora de la UAEH, también experta en el tema migratorio, destacó que la gran mayoría de los retornados “viene con una importante experiencia laboral, muchas veces especializada, que aquí no toman en cuenta, cuando podrían incluso certificarlos para facilitar su contratación, pero no es así y muchos están incorporándose al trabajo precario y se requieren políticas públicas para apoyarlos”.

De acuerdo con las encuestas aplicadas, los migrantes de retorno se concentran en mayor medida en ocupaciones que se caracterizan por requerir bajos niveles de escolaridad, como lo son los trabajos agropecuarios (8 por ciento) y obrero (3 por ciento) en cualquier tipo de industria.

Del total de la PEA que ha regresado al país, 10 por ciento se encontraba buscando empleo, pero no lo tenía hasta el momento de la encuesta, es decir, se encontraban desempleados. Ese dato revela lo difícil que es para el migrante de retorno insertarse de nuevo en la economía mexicana y pone al relieve la presión social que tiene ese grupo de contar con un trabajo.

Dalia Cortés Rivera,

doctora en ciencias sociales e investigadora de la Autónoma de Hidalgo, también experta en el tema, destacó que la gran mayoría “viene con una importante experiencia laboral, muchas veces especializada, que aquí no toman en cuenta”

1 Un grupo
de investigadores de la UAEH analizaron las condiciones en que regresan los connacionales y sus posibilidades de conseguir empleo después de regresar al país por decisión propia o porque fueron deportados

2 El proyecto
de los catedráticos Panorama de la migración e inserción laboral en México reveló que esa población está conformada mayoritariamente por hombres, en edades productivas, generalmente casados y con niveles de escolaridad de secundaria completa

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