El libro de la semana

Bajo el sello editorial de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) algunos investigadores han incursionado en el tema de la migración, tal es el caso de Angélica Elizabeth Reina Bernal, Laura Myriam Franco Sánchez, Gabriela Castañón García, Julia del Carmen Chávez Carapia, José Aurelio Granados Alcantar y Martín Castro Guzmán, quienes escribieron Migraciones y espacios urbanos, Migración y movilidad laboral, Políticas de migración, Organización y migración en las costas de México, Migración y remesas en la ciudad de Ixmiquilpan, Migración en el estado de Hidalgo, Cruzando fronteras: Rompiendo esquemas y Migración internacional, identidad de género y participación social de las mujeres, textos útiles para todo aquel que desea conocer de este asunto vigente en México, sobre todo hoy por la presencia de la caravana migrante.

En esta entrega abordaremos la obra Migración internacional, identidad de género y participación social de las mujeres para referir un enfoque general de ese fenómeno, presente en todo el planeta. No puede desarrollarse con precisión ni conocerse sus consecuencias en los diferentes ámbitos de un determinado país si no se analizan las proporciones y características que guarda en otros rincones del mundo.

Actualmente, la migración internacional afecta de manera determinante la forma de vida de la familia; es importante reflexionar sobre el movimiento de mexicanos hacia Estados Unidos (EU), que está generando nuevos procesos y problemas sociales que modifican las interacciones familiares cuando las parejas tienen que separarse de sus seres queridos por tiempos prolongados.

Mundialmente, el número de migrantes internacionales ha incrementado. Peter Druke afirma que “el factor dominante para el comercio en las dos próximas décadas no va a ser la economía ni la tecnología, será la demografía”.

Caravana migrante: crisis humanitaria y protección de derechos humanos

El 20 de octubre, alrededor de 7 mil migrantes centroamericanos, sobre todo hondureños, ingresaron a México a través del puente fronterizo en Ciudad Hidalgo, Chiapas. Esas personas arribaron al país en el marco de la caravana migrante que salió de Honduras y se dirige a EU. Su motivación es, por un lado, económica, debido a la falta de oportunidades en sus países de origen, y por el otro es la seguridad humana, dada la crisis de violencia que experimentan algunos países de Centroamérica.

Migrar es un derecho y en nuestro territorio todas las personas, con independencia de su estatus migratorio (legal o ilegal), cuentan con la protección del Estado en materia de derechos humanos. Al respecto, el artículo primero de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos reconoce de manera amplia (sin excepción) el derecho de toda persona de gozar de los derechos reconocidos por el Estado mexicano y los instrumentos internacionales. Ante eso, a la población migrante, con independencia de su condición jurídica en el país, le son reconocidos todos los derechos y, por ende, deben serles respetados. Así lo reconoció la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en su opinión consultiva OC-18/03, donde definen directrices y resoluciones en las que desarrollan de forma muy amplia los derechos de los migrantes y la obligatoriedad de los estados y entidades federativas para con ese grupo vulnerable.

La movilidad humana internacional es un fenómeno presente en todo el mundo; ante ello, las agencias internacionales, así como los estados nacionales, han establecido medidas de control y protección a los derechos de los migrantes. En el caso de México, la primera reacción del gobierno federal de cerrar el paso fronterizo con elementos de la Policía federal fue errónea y envió un mensaje equivocado que favorece la discriminación y el rechazo a los migrantes. Lo que se expresó en una serie de reacciones antiinmigrantes, especialmente en redes sociales, sin duda es una contradicción, ya que uno de los pueblos con mayor movilidad humana es el mexicano. Al respecto, el Instituto de los Mexicanos en el Exterior (IME) identifica a 41 millones de connacionales fuera de las fronteras del país, lo que supone la necesidad de revalorar los aportes de la movilidad humana y de los migrantes en las naciones de recepción.

En ese sentido, es deseable que para la protección de los derechos humanos de los migrantes intervengan las autoridades federales, estatales y municipales, y que, en vez de negar su paso, se apoye con asistencia legal, social, sanitaria y económica a los migrantes en su recorrido hacia EU. Pero también es importante sensibilizar a la sociedad respecto de la migración como un derecho y un fenómeno social y económico que enriquece la diversidad de las naciones. En ese sentido, es urgente una señal más enérgica de instituciones como la CNDH o el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred), que debiesen trabajar en coordinación con la Secretaría de Gobernación (Segob) y el Instituto Nacional de Migración (INM).

En la entidad, todos los días se observa a personas migrantes, en especial en la región Tula-Tepeji o el Altiplano, debido al paso del tren que se dirige hacia la frontera norte. Por ello, es de esperar una mayor preocupación del gobierno estatal, en conjunto con municipios y organizaciones de la sociedad civil, para que salgan en ayuda de los migrantes de paso y les brinden la protección necesaria, por lo que debe hacerse valer la Ley de Protección a Migrantes del Estado de Hidalgo.

Las imágenes de migrantes, entre ellos mujeres y niñas, cruzando la frontera, han emocionado y conmovido a México y al mundo. Las precarias condiciones en las que viajan las personas de la caravana migrante obligan a desplegar acciones de atención y protección en materia de seguridad, protección jurídica y asistencia social. En ese sentido, ni la sociedad ni el gobierno pueden ser indiferentes ante la realidad de la movilidad humana, y deben recordar la vocación migrante del pueblo mexicano y nunca olvidar que migrar es un derecho humano.

La migración internacional es abordada en aulas universitarias, discutida y analizada en el libre ejercicio de la autonomía universitaria. Sus conclusiones serán motivo para crear políticas públicas en la materia.

Leer y saber leer nos puede llevar a ser mejores como individuos y sociedad. Esperamos sus comentarios en la dirección electrónica: [email protected]

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