Uno de los efectos positivos de la pandemia se encuentra en el renovado impulso a favor del transporte alternativo y sustentable en las grandes ciudades. En Europa las personas se dieron cuenta que el uso de la bicicleta es una excelente opción no solo para evitar contagiarse del nuevo virus en el transporte público, sino para mantenerse en forma y cuidar su salud.

Tras el desconfinamiento en el viejo continente, los gobiernos de varios países se vieron en la necesidad de invertir para ampliar la infraestructura urbana destinada a facilitar el traslado en bicicleta.

En Barcelona, el uso de carriles para bicicletas se cuadruplicó en hora pico.

En Gran Bretaña el gobierno anunció una inversión emergente de unos 350 millones de dólares para hacer adaptaciones al transporte público por la pandemia, pero también para crear carriles para bicicleta o ampliar los ya existentes.

En Italia, el gobierno ofreció apoyos de hasta 60 por ciento del valor de una bicicleta a quien quisiera comprar una.

Incluso en México, también bajo la coyuntura de la emergencia sanitaria, algunas de las ciudades más grandes y pobladas han comenzado a adoptar medidas para facilitar el traslado de ciclistas por sus calles.

En Guadalajara, la presión de asociaciones civiles logró que el gobierno de la capital tapatía lanzara un plan maestro de movilidad no motorizada, que busca la construcción de mil 500 kilómetros de infraestructura peatonal y ciclista. Y ahora con la contingencia, el gobierno tuvo que apretar el acelerador y ya se anunciaron tres corredores para ciclistas en la avenida Guadalupe, las Torres e Inglaterra, que conectarán al municipio de Zapopan con Guadalajara.

En la Ciudad de México, recientemente la Secretaría de Movilidad anunció que incrementaría 48 kilómetros la red de ciclovías temporales en las zonas norte, sur y oriente, con objeto de disminuir la saturación del transporte público y evitar contagios del Covid-19.

¿Y en Hidalgo qué están haciendo las autoridades para fomentar el uso de la bicicleta y así evitar aglomeraciones en el transporte público? Al menos en estos momentos, nada.

Lo que sí está haciendo el gobierno de Omar Fayad es invertir mil 264.3 millones de pesos para modernizar el bulevar Colosio en varias de sus intersecciones, obra que en su conjunto fue nombrada Supervía Colosio, cuyo nombre nos hace recordar inevitablemente a la Supervía Poniente de la Ciudad de México.

El punto es que esa magna obra de la administración Fayad olvidó incluir ciclovías y tampoco se ve algún beneficio para el transporte público que circula sobre el bulevar Colosio. Tampoco se aprecia algún carril confinado sobre el distribuidor vial que se construye sobre el bulevar Felipe Ángeles, enfrente de la Zona Plateada y el centro comercial Galerías.

Solo se ven grandes moles de acero y concreto, sin opciones para vehículos no motorizados, en franca contradicción con lo que ocurre en las grandes urbes europeas y mexicanas.

Esto llevó al colectivo pachuqueño Revolución urbana a promover ciclovías emergentes pues Pachuca fue ubicada por Greenpeace como la segunda de las siete zonas metropolitanas que más gasta en infraestructura para automóviles. Esto pese a que es una ciudad más pequeña que Mérida, Querétaro o Ciudad Juárez.

La pregunta es si el gobierno estatal seguirá apostando por un modelo caduco e inviable de ciudad del siglo XX, que desde hace ya varios años fue abandonado por las grandes urbes mundiales.

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Periodista desde hace más de una década y director del diario Libre por convicción Independiente de Hidalgo. Es licenciado en comercio exterior por la UAEH y licenciado en lengua y literaturas hispánicas por la UNAM. Colabora como articulista en el diario que dirige y también en el portal SDPnoticias.com. Fue reportero en el semanario Aljibe y Síntesis Hidalgo. Trabajó para los periodistas Ricardo Alemán y Estela Livera en un programa de investigación. En 2007 ingresó a trabajar a Bermellón, Edición e Imagen, despacho donde se desempeñó como jefe de redacción hasta 2009. Es colaborador de la editorial Elementum desde 2010.