El nombramiento esperado desde hace cinco meses del saliente director de la CIA, Mike Pompeo, acérrimo enemigo de Julián Assange y Edward Snowden, formado en la escuela de guerra West Point y hoy flamante secretario del Departamento de Estado, militariza la alicaída diplomacia de Estados Unidos en la fase belicosa de Trump en todos los rubros políticos y comerciales tanto al interior como al exterior.
Los “civiles” vinculados a Trump de su primer y segundo círculos se desmoronan: la lista es larga, donde resaltan su yerno, el talmúdico Jared Kushner, y su asistente privado John Mc Entee (investigado por fraude criminal), degradados por el general Kelly, quien les impide ya su acceso a la Casa Blanca.
La defenestración del secretario de Estado –despedido mediante un humillante twit de Trump–, el texano Rex Tillerson, había sido anunciada desde que tildó a Trump de “idiota (moron)” por abogar la proliferación de armas nucleares de EU.
Tillerson, con Exxonmobil –joya geoestratégica de las petroleras estadunidenses–, había mantenido una relación cordial con el zar Vlady Putin, llegando a tener “asociaciones estratégicas” para la extracción del petróleo en el Ártico, convertido hoy en uno de los ominosos escenarios de una conflagración nuclear entre Estados Unidos y Rusia.
Sumados al artefacto del Russiagate –operativo montado por el espía británico Christopher Steele–, la defenestración de Tillerson del mortecino Departamento de Estado y el arribo del exdirector de la CIA a la que militarizó al máximo, Mike Pompeo, adicto al belicismo supremacista de Israel, se agudiza el alejamiento con Rusia cuando la devaluada primer ministro británica Theresa May (TM) reanuda la Guerra Fría de Gran Bretaña (GB) con Rusia bajo el alegato del envenenamiento del desertor exespía ruso Sergei Skripal (SS), lo cual llevó a la impactante expulsión de 23 diplomáticos rusos.
Quizá esa abrupta decisión de la malhadada primer TM, del Partido Conservador en caída libre electoral, trate de impedir que el probable próximo primer Jeremy Corbyn, del Partido Laborista, intente reactivar las relaciones sanas con Moscú.
En la fase de la postverdad y la preguerra cualquiera puede perorar lo que sea sin necesidad de evidencias con tal de justificar su agenda bélica.
La postura de Pompeo como director de la CIA militarizada al máximo fue muy hostil a Irán, a la que comparó en forma absurda con los yihadistas, y a la que atiborró de los peores dicterios superando las invectivas del primer israelí Netanyahu.
No son ningún secreto las notables “diferencias de opinión” entre Trump y Tillerson sobre el acuerdo nuclear con Irán del “5P más 1”: los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad (que incluyen a EU) sumados de Alemania.
Trump, quien carga a cuestas con su preocupante derrota electoral en Pensilvania, pese a todas sus maniobras tarifarias, declaró que no estaba de acuerdo en el negociador abordaje pacífico sobre Irán y contra quien Pompeo exhibe una postura aún mas pugnaz que Netanyahu.
La guerra de Israel contra Irán hasta el último soldado de EU (sic) iniciará contra los aliados del país persa: Líbano y la guerrilla chiita Hezbolá, además de la parte de Siria que domina Teherán –donde la CIA militarizada al máximo está armando su clásica escenografía de “armas químicas”: mendacidades que fueron desechadas por Tillerson antes de ser defenestrado.
CNBC alega que “antes de su despido, Tillerson se apartó de la Casa Blanca al decir que el veneno usado contra un exespía en GB era de procedencia rusa”, lo cual “rompió con la Casa Blanca que ha declinado nombrar a Rusia en particular”.
¿Por qué se habrá alejado Tillerson de sus anteriores socios rusos?
Tampoco se puede eliminar la conjetura de que, a sabiendas de su inminente defenestración, Tillerson haya adoptado la postura de la primer TM sobre el envenenamiento del desertor exespía ruso SS.
En Tel Aviv festejan la Santa Alianza de Netanyahu con el antiiraní Pompeo: “Nueva Darling de Israel”, mientras Yisrael Katz, ministro de espionaje, lo felicitaba jubilosamente por Twitter.
Desde 2014, dos años antes que Trump apareciera en el radar electoral, Pompeo, entonces representante del Partido Republicano por el estado de Kansas, era de la idea de que los golpes militares contra las instalaciones nucleares de Irán eran más efectivos que el abordaje diplomático.
Para Paul Craig Roberts (PCR) –anterior asistente de la Secretaría del Tesoro con Reagan– la defenestración de Tillerson, así como la llegada de Pompeo al Departamento de Estado y la promoción de la célebre torturadora Gina Haspel al mando de la CIA militarizada al máximo “indican que el complejo militar y de seguridad ha apretado las tuercas al régimen trumpiano. No habrá más lenguaje de normalizar las relaciones con Rusia” cuando “la combinación del lobby israelí (nótese el primer lugar), los neoconservadores (nota: en su aplastante mayoría de origen israelí-estadunidense) y el complejo militar y de seguridad han demostrado ser demasiado poderosos para impedir que la paz pueda ser establecida entre dos potencias nucleares”.

A juicio de PCR, tales “tres fuerzas –el lobby israelí, los neoconservadores y el complejo militar y de seguridad– son los que gobiernan” en Estados Unidos cuando “Israel está determinado a usar al ejercito de estadunidense para desestabilizar a Siria e Irán con el fin de aislar a Hezbolá y cortar el apoyo y abastecimiento de la milicia. Los neoconservadores apoyan los intereses de Israel y su propio deseo de hegemonía de Estados Unidos en el mundo. El complejo militar y de seguridad intenta mantener la “amenaza rusa” como justificación para su presupuesto y poder”.
PCR, quien conoció muy de cerca a los británicos durante un cuarto de siglo, desecha las “historias (sic)” del Russiagate y el envenenamiento del desertor exespía ruso SS y juzga que el mundo se encuentra ante una “agenda extremadamente peligrosa” cuando “las nuevas armas rusas le otorgan a Moscú una superioridad (¡mega-super-sic!) militar sobre Estados Unidos”, lo cual es sabido por China e Irán.
El asesor de Seguridad Nacional de Trump, el general H.R. Mc Master –muy cercano a George Soros, uno de los supremos enemigos de Trump– está en vías de ser defenestrado.
CBS afirma que también el general John Kelly está a punto de ser despedido. What is going on?
Para que Trump y Pompeo cancelen en forma unilateral el acuerdo nuclear con Irán –con el fin de complacer a Netanyahu con sus guerras contra Líbano, Siria e Irán –necesitarán defenestrar también al general James Mattis, secretario del Pentágono, y/o al general Joe Dunford, jefe de Estado Mayor de las Fuerzas Conjuntas de Estados Unidos, quienes favorecen la vigencia del acuerdo nuclear con Irán.
El general Joseph Votel, jefe del Comando Central de Estados Unidos, manifestó ante un panel del Senado compartir la postura de Mattis y Dunford.
¿Quién gobierna hoy a Estados Unidos arrumbado en pleno caos y con el botón nuclear más suelto que nunca?

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