El 70 por ciento de los millennials y/o “generación Y”, quienes nacieron después de 1980,tienden a votar por un socialista, pese a que el término socialismo es anatema en Estados Unidos (EU) y del que el re-energizado Trump, después del fallido impeachment, ha hecho su tiro al blanco propagandístico para enarbolar las bondades del capitalismo de Wall Street que ha llevado sus acciones a la estratósfera, en contraste con su economía que exhibe una patente mediocridad exceptuando la aristocrática “economía digitálica” de Silicon Valley.

Los jóvenes de Estados Unidos “han perdido la fe en el capitalismo y ahora abrazan al socialismo”, mientras que la principal propuesta de “cuidados médicos” de Bernie Sanders, confeso “socialista demócrata”, quien ondea la bandera de “cuidados médicos para todos” que ha atraído a los millennials y “ha movido a la izquierda al Partido Demócrata en forma significativa.

El 50 por ciento de los millennials y el 51 por ciento de la generación Z “sienten que el sistema económico de EU ha trabajado en su contra” y tienen una “mayor vista desfavorable del capitalismo”.

Muchos de los jóvenes se encuentran abrumados con sus deudas colegiales, mientras que “el socialismo y comunismo” no aportan “las mismas asociaciones negativas y memorias que sus generaciones previas”.

Según MarketWatch, los millennials representan el 40 por ciento de los desempleados cuando más del 40 por ciento de los universitarios recién graduados son sub-empleados: sus empleos no cubren los créditos de sus costosos títulos universitarios.

El 19 por ciento de millennials y 12 por ciento de la generación Z juzgan que el Manifiesto comunista “garantiza mejor la libertad y la igualdad para todos” que la declaración de Independencia, en contraste a los baby boomers (nacidos después 1945 hasta 1960) y a la generación X.

El “socialista demócrata” Bernie, de 77 años, es quien más atrae a los millennials.

El desastre de los cuidados médicos y sus seguros en EU angustia a los estudiantes quienes adeudan 1.5 billones de dólares, en comparación a 200 millones de dólares del año 2000. ¡7 mil 500 veces más en 20 años: una monstruosidad!

Entre los estratosféricos pagos de los seguros médicos y el adeudo de sus préstamos colegiales, los millennials se han refugiado con Bernie, admirable judío progresista que choca con sus correligionarios de Wall Street: tanto de George Soros como de Jared Kushner.

El “socialismo democrático” de Bernie apela a la reforma de Wall Street mediante impuestos para beneficios sociales, más que en “la propiedad social de la producción”.

Es notorio el choque electoral y cosmogónico entre los millennials (73 millones) y los baby boomers (76 millones).

Un problema del entusiasmo de los millennials es que en la elección de 2016 solo votó la mitad –ahuyentados por el fraude del establishment demócrata a favor de Hillary contra Bernie–, en comparación de las dos terceras partes de sus mayores de edad.

El mafioso establishment del Partido Demócrata no sabe cómo contener a Bernie y busca impulsar al multimillonario Mike Bloomberg, exalcalde de Nueva York con una fortuna de 61 mil millones de dolares para literalmente comprar la convención demócrata.

Bloomberg todavía no aparece en los debates ni en las primarias de arranque de New Hampshire, pero ha gastado millones en publicidad para prepararse a contender en el famoso súper martes y así obtener un sustancial número de delegados.

El desastre electoral ciber-antidemocrático de Iowa fue diseñado para debilitar a Bernie y favorecer a Bloomberg, mediante el ascenso artificial del racista Pete Buttigieg, de 38 años, y anterior espía del Pentágono en Afganistán.

La pandilla de los Clinton/Obama/Biden/Buttigeg fue expuesta en el caucus en Iowa mediante el manoseo digitálico del conglomerado empresarial de Shadow/Acronym/Pacronym y cuya primera víctima ha sido el exvicepresidente Joe Biden.

¿Podrá detener a los millennials el arcaico Partido Demócrata?

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