La historia del México antiguo así como el contemporáneo está ligada inexorablemente a la historia de la minería. Pero contrario a lo que se pensaría, este hecho de simbiosis entre minería y país actualmente va en una dirección equivocada, con respecto al ámbito minero mundial.
Mientras otros países invirtieron, por un lado, en puentes, caminos y embalses, etcétera; y por el otro, en educación superior, ciencia y tecnología, en contraparte México, y aún, nuestro estado se volcó hacia sí mismo y no invirtió en esos rubros. Se acabo la época de un relativo fácil crecimiento, de los altos precios de las materias primas minerales, ahora es tarde y se deben realizar urgentes reformas económicas y políticas.
Existe una genuina preocupación sobre el futuro inmediato de la minería mexicana, pero hay esperanza en que recobre el rumbo a futuro. En la frenética vendimia de nuestros recursos minerales, a nuestros avezados vendedores se les “olvido” dar las garantías mínimas a las compañías mexicanas y extranjeras para extraer los recursos minerales, porque no otorgaron la mínima infraestructura y menos la seguridad necesaria para sus operaciones. Y como fue informado oportunamente por Libre por conviccion Independiente de Hidalgo los ingresos que resultan del cobro de impuestos y que son de 7.5 por ciento y que a las empresas mineras del país no han llegado a los municipios, como aseguró el presidente de la Federacion Mexicana de Minería Sustentable Carlos Silva, pese a que Enrique Peña Nieto anunció en sus reciente visita a la entidad que ese fondo tienen recursos por 2 mil 700 millones de pesos. Entre tanto, en minería sucede como diría con ironía Almudena Grandes, “lo que importa es la sospecha de que todos están pringados, y por eso navegan en una calma chicha donde nadie se mueve. En donde la realidad imita a la ficción. Si tú hablas yo hablo, si tu cuentas yo cuento, si tú haces yo hago…y lo que está debajo de la mesa los dos lo sabemos”.
Porque paradójicamente por un lado están los esforzados trabajadores y por el otro los especuladores. Entre tanto, la inmensa mayoría de los mineros hidalguenses dicen querer proteger el medio ambiente, quieren aprender hacerlo y quieren hacerlo bien y aprovechar los depósitos minerales de oro, plata y minerales no metálicos, los cuales aún atraen a los buscadores de minas hacia nuestro estado y todo México. Entre tanto, las compañías mineras extranjeras buscan las ventajas que ofrece nuestro país por las características geológicas que originan minerales, y debido a que actualmente no existe requisito legal para que realicen audiencias públicas previas al otorgamiento de concesiones mineras por parte del gobierno para explotar recursos minerales por 50 años, y que muchas veces las comunidades locales son las últimas en enterarse de los proyectos.

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