La historia del México antiguo, así como del contemporáneo, está ligada inexorablemente a la historia de la minería. Pero contrario a lo que se pensaría, este hecho de simbiosis entre minería y país actualmente va en una dirección equivocada, respecto al ámbito minero mundial.
Mientras otros países invirtieron en puentes, caminos, embalses, en educación superior, ciencia y tecnología, en contraparte en México, y aún, en nuestro estado, no se invirtió en esos rubros y se descuidó el mercado interno, que es un error, ya que bajo el contexto económico-político mundial es inaplazable y quizá inexorable aumentarlo.
Por otro lado, existe una genuina preocupación sobre el futuro inmediato de la minería mexicana: por la incertidumbre, la devaluación, la falta de expectativas positivas de desarrollo y la merma del ingreso por políticas fallidas, como es el cobro de impuestos inadecuados y que son de 7.5 por ciento en minería, pese a que Enrique Peña Nieto anunció que ese fondo tiene 2 mil 600 millones de pesos, pero las empresas mineras del país afirman que no han llegado a los municipios, como aseguró hace algún tiempo el presidente de la Federación Mexicana de Minería Sustentable Carlos Silva; asimismo, como fue informado oportunamente en Libre por convicción Independiente de Hidalgo, Silva habló sobre la devaluación y uno de sus impactos: “El bache económico que se avecina para la economía global y que pegará a México, beneficiaría a la industria minera debido a factores como un tipo de cambio elevado e incertidumbre en los mercados financieros; es contrario a otros sectores de la economía. Un panorama de tal magnitud representa la oportunidad para las mineras de sobreponerse a tres años de crisis que, entre otras cosas, mantienen frenados sus proyectos de inversión”.
Entre tanto, la devaluación del peso es un fenómeno que tiene sus causas en la inflación interna, debido a la desconfianza, por las expectativas negativas sobre la economía mexicana, porque si hay una inflación creciente, las expectativas de la economía son negativas. En efecto existe incertidumbre, no hay inversión ni entrada de capitales y los capitales mexicanos no salen, y la devaluación continúa, por lo que se esperaría a futuro reducir la devaluación y generar expectativas positivas con verdadero bienestar para la ciudadanía mexicana. Además, en lo referente al aumento de tasas, a decir de Luis Pazos es: “En Estados Unidos el aumento de tasas es una respuesta a una mejora esperada de la economía; en México a una expectativa de un mayor debilitamiento de su economía”. Pazos dijo que “el aumento de tasas del Banxico no se debió solo a Trump. Siendo su principal causa la creciente debilidad del entorno económico interno de México, por un mayor déficit, más deuda pública con relación al crecimiento y a correcciones a medias de esos desequilibrios; y el resultado es una economía desequilibrada, un Pemex sin recursos, lo deplorable de que estados de la República fueran saqueados y que ahora necesitan subsidios, una deuda en aumento, insuficientes reducciones del gasto”; además de inadecuadas, puesto que no reduce el gasto gubernamental y sí reduce la inversión en educación, todo eso genera una paulatina salida de capitales y el incremento de tasas no obedece a una mejora económica, se utiliza para amainar la salida de capitales y reducir el deslizamiento del peso ante el dólar.

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