Con mística y tradición, celebran Carnaval de Calnali

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carnavalMigrantes regresan a su tierra para celebrar la carne antes de despedirse de ella durante 40 días

Calnali

En la Huasteca hidalguense, a aproximadamente 130 kilómetros de la capital del estado, se encuentra Calnali. Es la víspera de la fiesta más importante del año: el Carnaval. Migrantes regresan a su tierra para celebrar la carne antes de despedirse de ella durante 40 días.
En las calles principales, danzantes disfrazados retan al caluroso clima desde el mediodía; las comparsas recorren los alrededores del jardín principal haciendo mofa de las buenas costumbres: hombres vestidos de mujeres, mujeres que personifican demonios, niños y niñas que lucen imponentes cornamentas de venado, comanches, matlachines, bufones y un Donald Trump que alardea de su riqueza frente al pueblo, son algunos de los más llamativos.
Valdemar Ramírez Téllez, oriundo de la comunidad, personifica a uno de esos seres míticos.
El cornudo es un ser mitad demonio, mitad charro. Narra que, tras portar la vestimenta en cada carnaval durante 20 años, agradece ser parte de la preservación de esta tradición. Su vestimenta consiste en la cornamenta de venado, paliacate, máscara, sombrero ribeteado, chaleco, chaparreras, botas y reata de lazar, elementos cuyo costo aproximado va de 20 a 25 mil pesos.
Cerca de las 17 horas, el secretario de Turismo estatal Eduardo Baños Gómez inaugura el concurso de carros alegóricos y comparsas. Cada barrio se ha preparado desde meses atrás para lucirse con los mejores conceptos y materiales que retratan su identidad y tradiciones. Barrio Nuevo, Nueva Esperanza, Tlala, San Juan, Agua Zarca y Ahuimol son los contingentes que compiten. Conforman filas intercaladas que al ritmo de la música de banda hacen alarde de su coordinación y creatividad.
Mientras tanto, en cada esquina hay una fiesta. Guitarristas lanzan sus mejores coplas ante el contraste de las cruces de ceniza en las frentes y bebidas alcohólicas en las manos. Niños y niñas declaran una guerra de espuma y cascarones rellenos de confeti, no discriminan al elegir a sus víctimas.
Por la noche, tras el anuncio de los ganadores, la euforia y el desenfreno siguen, bajo la mirada soberbia de un diablo encendido que se nutre de las danzas más paganas. La banda musical no tiene intenciones de renunciar, ni las personas de guardar las buenas costumbres, por lo que la celebración continúa en la casa del otro lado del río, hasta el cierre de esta edición.

Barrios ganadores

  • En payaso, Ahuimol
  • En Viejo, Tlala
  • En comanche, Tlala
  • En cornudo, Barrio Nuevo
  • En carro alegórico, San Juan

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