Mineral del Chico.-

Lo religioso y lo pagano se mezclan una vez al año en el pueblo mágico de Mineral del Chico. Cantos y alabanzas dentro de la iglesia; baile y carnaval fuera de ella. Es la tradicional lluvia de pétalos, la cual congregó a miles de visitantes de distintos estados del país en el Domingo de Resurrección, que cerró las actividades de Semana Santa.
Puestos de comida, bebidas y artesanías dan la bienvenida al visitante. Ambiente colorido de fiesta acompañado por los instrumentos de músicos callejeros que se acercan a pedir el apoyo de una moneda. A lo lejos, el sonido de las campanas llama.
El contexto cambia cuando el camino se acerca a la iglesia del pueblo. Turistas y familias por igual se arremolinan para entrar y ser testigos de los millones de pétalos que en unos minutos los bañarán. Nadie se quiere perder el momento, casi todos lo inmortalizan en video o imagen,
y otros, los más grandes, llenan sus bolsas y sombreros con ellos, como si estuvieran benditos.


A unos metros de la puerta del templo hay expectación. Las miradas fijas en el palacio municipal, ya se escuchan las voces, ya saben lo que les espera, y los que no,
pronto lo sabrán.
No pasa mucho tiempo después de que acaba la misa cuando las puertas de la alcaldía se abren de par en par y salen saltando y bailando los diablos. Avientan espuma y agua, beben cerveza, corretean a los presentes, que se dispersan divertidos y gritando para no ser atrapados.
La música acompaña la danza de los demonios, que representan los pecados e invitan a las personas a seguirlos; difícil decir que no cuando el ambiente de alegría y fiesta acompaña el cuadro.

Se pasean por el centro del pueblo; llegan a la fuente del jardín y comienzan a sacar el agua y a mojar a las personas; los incautos son sorprendidos y terminan empapados, los de más experiencia miran desde lejos, pero son pocos los que se salvan.
Se escuchan ruidos de cohetones y el aire se llena de pólvora. La quema de Judas ha comenzado. Dos o tres pirotecnias truenan cerca del suelo y el estruendo asusta a algunos.

La ambulancia hace sonar su sirena. Hay dos o tres personas que resultan lesionadas por los cohetones y son trasladadas para su atención médica, pero eso no merma el carnaval.
Mientras muchos caminan ya hacia sus autos o a la parada del colectivo, el susurro de la fiesta sigue, llama, pero por esta ocasión, dejan a los diablos atrás, al fin y al cabo la historia se repetirá el próximo año, como desde hace dos centurias en este pueblo mágico enclavado entre las montañas, al que prometen regresar.

  • Mineral del Chico
    recibió a miles de visitantes en el Domingo de Resurrección; el contexto cambia cuando el camino se acerca a la iglesia del pueblo. Turistas y familias por igual se arremolinan para entrar y ser testigos de los millones de pétalos que en unos minutos los bañarán

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