La Constitución española permite que el Congreso de los Diputados someta a evaluación y juicio las labores del presidente del gobierno. A través de una moción de censura, los opositores del Ejecutivo deben recabar firmas equivalentes al 10 por ciento de los integrantes del Congreso para que la revisión proceda.

La estructura organizacional del FC Barcelona permite algo similar. El club catalán no tiene un solo dueño, sino que pertenece a 153 mil 458 socios. Eso permite que aquellas personas que forman parte de la sociedad puedan participar en la toma de decisiones dentro del club; en este caso, la destitución del actual presidente. Así, los socios del conjunto blaugrana hicieron válida la moción de censura al recaudar firmas para poner fin a la junta directiva encabezada por Josep Maria Bartomeu.

Ya hemos hablado en este espacio de los desaires deportivos del Barça, mismos que son consecuencia directa de una pésima gestión institucional. Entre la crisis económica por el Covid-19 y los malos negocios, el club registra pérdidas económicas que tendrá que saldar a toda costa.

La “operación salida” arrancó en enero con la cesión y venta de jugadores a diestra y siniestra, lo cual debilitó a la plantilla al grado que, en el último juego de La Liga, solo disponían de 12 jugadores con ficha del primer equipo. El Barcelona se ha convertido en un club que compra caro y vende barato. Nada lo expresa mejor que la salida de Ivan Rakitic por tan solo 1.5 millones de euros.

Los escándalos no han abandonado los pasillos de la ciudad deportiva Joan Gamper. Solo este año, la junta directiva ha encarado demandas contractuales de Neymar y Quique Setién; acusaciones de irregularidades por el Atlético de Madrid y el caso Griezmann; investigaciones por ataques orquestados a futbolistas en redes sociales; el encontronazo entre Abidal y Messi; la posible venta de Riqui Puig y, por supuesto, el famoso burofax de la Pulga.

Para que la destitución prospere, la mesa del voto de censura deberá avalar las más de 20 mil firmas recibidas (3 mil más de las mínimas requeridas) e iniciar un proceso de votación entre todos los socios. Si dos terceras partes lo demandan, la era Bartomeu habrá terminado a finales de octubre.

A eso se reduce el equipo catalán: disputas legales y económicas que se traducen en cataclismos deportivos. La situación del FC Barcelona es tan delicada y caótica que nos ha obligado a aprender conceptos jurídicos cuando deberíamos hablar de su próxima revancha en la competencia local.

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