El altruismo de las universidades de clase mundial es digno de encomio. Su asombrosa capacidad adaptativa de universidades como la UAEH se percibe con los signos de cambio y experimentación con un sistema dotado de un gran dinamismo. Vemos una enérgica expansión de oportunidades educacionales, más programas de doctorado y doctores, una comunidad científica vibrante y productiva; además, como la mayoría de universidades comprometidas con el bien público, acreditadas, flexibles frente a los requerimientos de la sociedad, con algunos notables desarrollos a nivel regional, con amplia capacidad adaptativa en parecidas proporciones.

Por lo que es una buena oportunidad el aprender de la historia, de cómo las universidades crean, mantienen e incrementan sus capacidades adaptativas y su modelo de éxito. El país necesita aprender de las universidades, el cómo los centros de estudios crean, mantienen e incrementan sus capacidades, y usar esa comprensión para saber distinguir el entorno que es en parte una cualidad de nuestro relativo éxito como especie; pero distinguir el espacio alrededor no es suficiente, se requiere de conocer el momento en que estamos para aprovechar nuestras ventajas.

Quizá por eso a través de la historia, desde los ataques fanáticos de una oscura Edad Media, las sociedades despertaron de su letargo a través de sus universidades en el mundo, y quizá por ello son los últimos reductos que conservan los valores de ellas. Por otro lado, en el momento actual las universidades son un patrimonio poderoso para restablecer el respeto por la objetividad, a través del fortalecimiento de los programas educacionales y asegurando la libertad académica, además de contribuir al debate de los asuntos públicos con evidencia científica y más si las universidades trabajan en conjunto con civilidad formando alianzas estratégicas que tengan verdadera visión de futuro.

En ese sentido, recientemente el subsecretario federal de educación pública Luciano Concheiro Bórquez recorrió distintos espacios en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) en compañía del rector Adolfo Pontigo Loyola. Ahí, Concheiro dijo: “Es algo que realmente nos conmueve en el sentido de conmovernos, pero también de movimiento, en el sentido que tenemos que hacer muchas cosas juntos; creo que tenemos que buscar cómo exportar este gran proyecto, hay elementos que van de la mano con lo que nos hemos propuesto, construir un sistema educativo de la universidad obedece al gran proyecto del estado y del país, por lo que ¡Felicito a la sociedad de Hidalgo y México¡ por contar con una institución con tal proyección. Por ello le digo a la UAEH, cuentan con la subsecretaría de educación superior, evidentemente, en este esfuerzo; o lo hacemos de la mano con nuestra educación o no lograremos realmente transformar a este país de arriba hacia abajo, en su conjunto”. Y agregó, “creo también que un plan rector de construcción es un acierto, nos permite visualizar cómo ir creciendo, avanzando en los distintos proyectos que tiene la universidad”.

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