“… regularmente es el lugar el que te encuentra, casi nunca al revés”

ivir a escala de azules no está del todo mal, más, si nunca fuiste partidario del color optimista de abril; aquí hay suficiente cielo para volar, un vasto océano para navegar, inmensos bancos de nieve con qué moldear y extensos planos de hielo dónde trazar.

No dejes que te cuente, mira por ti ese cuadro vivo, la danza salvaje de las olas que bañan las peñas cargadas de tinta índigo. Pegan y cantan sin mesura y con el choque salpican miles de brillantes zafiros que se alojan en las copas celestes de los árboles geométricos, la decoración más hermosa que jamás verás con las variedades de la monotonía cromática.

Monocromo no está cerca pero tampoco recae en la lejanía. Solo tienes que avanzar y regularmente es el lugar el que te encuentra, casi nunca al revés. Por mar, por cielo o por tierra, siempre habrá una vía que guíe tu voluntad.

Nunca me ha importado la manera de llegar, me basta con volver, pero si por algún atajo me he de decantar, no dudaría en nombrar a la Gruta de Cristal, un magnífico portal al final del estrecho marino. Cruzarlo bajo la bóveda nocturna hace que la experiencia sea un sueño vívido, al esperar el momento en el que el gran faro azul ilumina el arco con su compás de luz cobalto.

Aunque bueno, la escena nada pide a las postales aéreas que te obsequia un aterrizaje en dirigible o por globo. Pero no quiero agotar de rutina este medio, lo reservo para tu arribo. Estoy seguro que te sentirás tan extasiado como yo.

Espera a ver las criaturas lapislázuli que habitan el monocromo, no son más que las que el minimalismo pudiera soportar, para no atentar contra la belleza simplista. Esos bichos no responden a alguna funcionalidad en particular, su existencia, no es que deba servir, no son amigables, pero tampoco depredan. Van y vienen por lo ancho de toda la isla, beben del lago Espejo que yace en las laderas centrales y se alimentan de los frutos oceánicos que se extienden cual corona alrededor del espacio lacustre.

Hice muy pocas intervenciones al monocromo desde que se venció el último tramo de la muralla, permití que eso pasara porque no hay razón de seguridad que justifique su permanencia, no quiero que nada te impida volver, porque, aunque no lo recuerdes, ya estuviste aquí.

Monocromo

@lejandroGALINDO

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