Las entregas de las cuentas públicas se convierten en el ir y venir de los encargados de las contralorías de los entes públicos, las computadoras donde descansan archivos y proyectos son objeto de una exhaustiva revisión. Un mal endémico de la administración pública mexicana es la corrupción. Un hospital que lleva más de 10 años en construcción y que ha acarreado sobrecostos, debe ser objeto inevitable de una profunda fiscalización. Por pagos indebidos y diferencias entre presupuesto modificado y pagado en el proyecto, la Auditoría Superior de la Federación (ASF) realizó observaciones al IMSS, ya que están pendientes por aclarar 49.4 millones de pesos en la construcción del hospital de especialidades en Pachuca. Después de una década, parece que la nueva administración federal por fin mete el acelerador a la obra, que fue objeto de corrupción, irregularidades y una mala planeación, como reconoció el director del IMSS Zoé Robledo durante su reciente visita a Pachuca. Hasta septiembre la estructura localizada al sur de la ciudad presentaba avance físico de 69 por ciento. La develación de la placa inaugural, como seguramente ocurrirá este sexenio, será sin duda una de las emblemáticas acciones que el gobierno de Andrés Manuel López obrador heredará a los mexicanos desde tierras hidalguenses. Pero antes, tocará a la delegación del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en la entidad resarcir las observaciones de la ASF y limpiar el cochinero administrativo que dejaron anteriores gobiernos. En 2014, el entonces gobernador Francisco Olvera Ruiz confirmó el traspaso del proyecto, elaborado por su antecesor, al seguro social para su conclusión. Sin embargo, fue hasta 2017 cuando el gobierno federal retomó la obra. Tres años pasaron en blanco y mientras el sobrecosto se inflaba. En ese andar el expediente habría sido oro molido para amasar corruptelas con maniobras administrativas al amparo de la impunidad. Se ven muy lejos de aclarar esos 49.4 millones de pesos, tocará a la ASF dar vista a las instancias correspondientes para el deslinde de responsabilidades, las cuales dudamos toquen a algún delfín hidalguense. De filón. Delegados y subdelegados ven en las alcaldías una mina de oro. Autoridades auxiliares de Cuautepec y Tulancingo, y quizá muy pronto en el resto del estado, emprendieron un juicio para que sus tareas sean remuneradas, lo que significaría un profundo socavón a las arcas municipales.

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