El Congreso de Hidalgo entró en una aparente “normalidad” después de que los 17 diputados electos del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) ejercieran la mayoría que les otorgaron masivamente los hidalguenses el primero de julio pasado, sin embargo, la minoría priista, con respaldo de su aliado el PAN, insiste en que la presidencia de la junta de gobierno les corresponde durante el primer año de ejercicio de la 64 Legislatura.

A estas alturas del partido, aún no hay una definición clara sobre quién tiene la presidencia de la junta de gobierno de la Cámara de Diputados local, que es el máximo órgano de gobierno del Poder Legislativo y que tiene bajo su control a la Auditoría Superior del Estado de Hidalgo.

El escollo que Morena debe sortear para cumplir a cabalidad el mandato contundente de la mayoría de los ciudadanos hidalguenses de quitarle al PRI el dominio sobre el Poder Legislativo es la Ley Orgánica reformada de manera “mañosa y alevosa” por la mayoría priista de la 63 Legislatura

Cabe recordar que por instrucciones del gobierno estatal, la mayoría de los diputados del PRI, apoyada por algunos legisladores del PAN y de Nueva Alianza, el 31 de julio pasado, en la última sesión del periodo ordinario de sesiones de la 63 Legislatura, aprobó en una sede alterna, sin acceso al público y bajo un cerco policiaco, la reforma a la Ley Orgánica con la que hoy la minoría tricolor pretende “despojar” a Morena del control del Congreso estatal.

Sería ingenuo pensar que los diputados priistas de la anterior legislatura actuaron por decisión propia, pues fue evidente la mano del Poder Ejecutivo para impulsar la modificación a la Ley Orgánica del Congreso, ya que a final de cuentas el mayor beneficiario de que Morena no tenga el dominio del Poder Legislativo local es el gobierno estatal, porque seguirá manejando a su pleno antojo el presupuesto público y evadirá la rendición de cuentas y fiscalización sobre los dineros públicos ejercidos.

Lo insólito de ese sainete legislativo es que el PRI, a pesar de la “debacle” electoral que sufrió en las pasadas elecciones a manos de una abrumadora mayoría de hidalguenses que decidieron con su voto libre y secreto “echarlo” del Congreso, hoy pretenda “agandallarse” la junta de gobierno mediante la amañada, alevosa y violenta reforma a la Ley Orgánica del 31 de julio pasado.

En una democracia las mayorías mandan, aquí y en China, de tal manera que el grupo parlamentario de Morena lo único que tiene que hacer para no defraudar el mandato mayoritario de los hidalguenses que votaron a favor de la alternancia legislativa por primera vez en más de 80 años de hegemonia priista, es hacer uso de la “aplanadora” que tiene, guste o no a los priistas, quienes ahora que son minoría en el Congreso apelan al no avasallamiento legislativo.

Basta recordar cuántas ocasiones el PRI, valiéndole madre afectar a millones de ciudadanos mexicanos, usó la “aplanadora” cuando tuvo mayoría. Por ejemplo, en la aprobación del Fobaproa, el aumento del impuesto al valor agregado (IVA) del 10 al 15 por ciento, por citar algunos de los muchos casos que avasallaron a la oposición y al pueblo mexicano.

Entonces, ¿por qué habría de tener hoy Morena benevolencia y no hacer uso de su mayoría en el Congreso estatal?

Considero que ninguno de los ciudadanos que votó a favor de Andrés Manuel López Obrador y de los diputados locales de Morena en las pasadas elecciones se molestaría porque los 17 legisladores morenistas hagan uso de su mayoría para controlar el Poder Legislativo y convertirlo en un real contrapeso al gobierno del estado y obligarlo a rendir cuentas en torno al manejo del presupuesto público.

Morena debe aprender que el “poder no se negocia, se ejerce”, que dejó de ser oposición y debe tomar decididamente las riendas del poder para ejercerlo plenamente, porque así lo mandataron millones de hidalguenses, quienes le dieron el poder de la mayoría en el Congreso local para vigilar, controlar, fiscalizar al gobierno estatal, así como para impulsar normas que beneficien al pueblo y no más a la clase gobernante parasitaria que ha acumulado cuantiosas fortunas e influencia a la sombra del poder.

Los ciudadanos también tenemos la responsabilidad de defender el sentido de nuestro voto emitido en las urnas en los pasados comicios, exigiéndole al PRI-Gobierno que respete nuestra decisión de que Morena asuma el control del Poder Legislativo. ¿Cómo podemos hacerlo?, a través de la presión en las redes sociales, mediante movilizaciones y en cualquier foro que se nos presente.

Hace unos días, el coordinador parlamentario de Morena en la Cámara de Senadores Ricardo Monreal impulsaba un acuerdo para distribuir las comisiones entre el PRI, PAN y Movimiento Ciudadano. En un acto de “locura”, Monreal había convenido entregar a Miguel Ángel Osorio Chong la comisión de gobernación y al panista Gustavo Madero la comisión de puntos constitucionales, las más importantes, sin embargo, la presión ciudadana ejercida en las redes sociales lo hizo recular al grado de tumbar ese “acuerdo” que más bien tenía un tufillo de “traición”.

De la misma manera, los hidalguenses tienen la oportunidad de ejercer presión en contra del gobierno y de la “minoría” priista para dejarles en claro que votaron por un cambio y que no están dispuestos a dejarse “robar”, mediante un “golpe de Estado”, su decisión de que Morena controle el Congreso local por primera vez en más de 80 años de hegemonía priista.

Los ciudadanos debemos entender que si nos unimos podemos cambiar la historia, podemos derrotar al dinosaurio que hoy todavía coletea. No podemos quedarnos de brazos cruzados viendo cómo nos “atracan” nuevamente los priistas. Es momento de dejar a un lado la apatía y ejercer nuestros derechos como ciudadanos para impulsar el desarrollo económico de la entidad y el bienestar social que busca la cuarta transformación.

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