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Motivos para desmenuzar el insomnio

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Ángel Pérez Escorza*

“Reencarnación”

A Dalia Maribel, porque tu muerte fue
mucho más bénefica y real que tu propia existencia

Y aun así…
¡Te moriste!
valiéndote madre.

Cuántas veces dije hasta el cansancio:
¡No te mueras amor, no te mueras!
Tomaste ventaja y sabías que iría
detrás de ti,
que tarde o temprano habría de sentir
el peso de tu muerte montándose
en mis huesos.

Tanto pinche recuerdo
que todavía escucho plegarias
a disposición de tu nombre.

Alaridos de aquellos que en vida
solo te hicieron llover.

Puedo oler las ollas de café
hirviendo en la estufa
y a tus tías con jarras,
llenando de luto los vasos
que velaron tu ausencia.

Ya no seré el mismo.

Apagaste el incendio en mis ojos
a fuerza de llanto.
Hiciste falta demasiado pronto.

Quizá, porque cuando se ama
se muere uno más rápido
y no da tiempo de dar explicaciones.

Vivo el duelo de tu recuerdo
y escribo poemas
por si aún
te gustaría volver.

“Lo que no se dijo”

A Alejandra Craules, por tu silente belleza

¿Pero quién, quién es el indicado
para uno,
si no es uno mismo?

La noche cierra los ojos y la vida sale al mundo
vestida de frac,
tropezando una y otra vez
con la muerte simultánea
de uno que otro peatón extraviado.

Transpiro en exceso
lo que no se dijo
para no quedarme mudo,
para no especular de más.

Llevo en mis cuencas
la simiente sicalíptica de tu cuerpo
acariciando mis manos.

He ablacionado mis propias mentiras
para salpicar de esperanza el sano juicio
que fue en mí, antes de ti.

La lengua purga con nostalgia,
se condimenta en montañas de sal
disueltas con tequila
y aun así, no logro hallarte.
He congelado el portentoso brillo
de tus labios
y lo resguardo en las sombras del futuro
para no morir de frío.

Masturbo las estrellas,
para no expulsar los demonios beatificados
por tu éxtasis.

Si hay algo que no dije
o valga mi hambre dejar morir,
es que por siempre y para siempre
me callo.

“Retirada”

A mis hermanos caídos en esta tierra de infortunio embozado

Vámonos deformando en ceniza, en cal viviente de recuerdos
que no renacen en vuelo de fénix.

Vámonos de la esperanza inútil
que no sofocó ni un solo rezo,
de las noches en que la espera congeló al astuto tiempo.

Vámonos de la perversidad que dejó caer al inocente,
de las prórrogas políticas con sabor agrio, falaz e impertinente.

Vámonos,
huyamos, zarpemos, busquemos la dignidad arrebatada de más de 22 mil 40 y tres muertos,
y emigremos del estoicismo
oprimido al que nos han acostumbrado.

Vámonos,
porque maldito fue el momento
en que Dios corrió asustado
y se ocultó a llorar por un mundo roto bajo la cama.

 

*Ángel Pérez Escorza
(Mineral del Monte, Hidalgo, 1990).

Poeta, actor, dramaturgo y músico mexicano, es licenciado en arte dramático por la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), donde igualmente ha impartido clases de literatura, creación literaria y modulación de voz.

Su obra poética ha sido divulgada en distintos medios de difusión impresa y electrónica. Sus poemas han incursionado en la creación de obras dancísticas y algunas obras de teatro.

Ha dado entrevistas sobre su poesía a diversos medios de comunicación de España, Ciudad de México e Hidalgo.

En 2018 publicó su primer poemario Motivos para desmenuzar el insomnio bajo el sello editorial Alcorce Ediciones en colaboración con Gorrión Editorial. Actualmente se dedica a escribir poesía y teatro a partir del estudio y el entendimiento poético dentro de la escena.

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