Fastuosas, así son las ceremonias cada vez que funcionarios de la presidencia de la República vienen a Hidalgo a inaugurar obras de beneficio social.
Como ocurrió hace cuatro años cuando el entonces secretario de Comunicaciones y Transportes Dionisio Pérez Jácome inauguró el distribuidor vial Tolcayuca-Villa de Tezontepec, ayer su sucesor Gerardo Ruiz Esparza hizo lo propio a tan solo unos metros en el acceso a este último municipio.
¿De qué va este espacio? Bueno que en noviembre de 2012 la SCT inauguró un paso superior vehicular a lo largo de 1.2 kilómetros sobre la carretera Pachuca-México, casi cuatro años después a 100 metros de distancia autoridades volvieron a hacer un corte de listón.
De acuerdo con cifras oficiales, el bulevar de entrada a Villa de Tezontepec requirió una inversión cercana a 209 millones de pesos, que sumados a los 116 del distribuidor vial de Tolcayuca dan un total de 325 millones.
Luego entonces, nos preguntamos, ¿es necesario hacer este tipo de despliegues logísticos, con todo lo que implica para el erario? Si bien entendemos que se tratan de obras complementarias, la trampa de Mover a México está implícita.
En la ceremonia realizada a pie de carretera, el secretario Ruiz Esparza dijo que el gobierno federal destinó durante este sexenio 10 mil millones de pesos a Hidalgo para diversas obras de infraestructura.
Pero por otra parte anticipó que el compromiso presidencial 81 que hizo Enrique Peña Nieto durante su campaña requiere inversión privada. El libramiento de Ixmiquilpan peligra porque a casi dos años para que concluyan la administración federal no se concretan los canales financieros.
Entonces se encienden las alertas. De los cinco compromisos adquiridos por el otrora candidato, Hidalgo podría quedarse apenas con dos: la primera etapa de la Ciudad del Conocimiento y la modernización de la carretera Pachuca-Huejutla, que avanzan a paso lento.
Las contrariedades de Mover a México están a la vista. Por una parte se dice que a las y los hidalguenses nos conscienten con elevados presupuestos, pero a nuestras espaldas los expedientes de obra se aletargan.
De filón: en lo que parecía una proeza, la deuda de Mineral de la Reforma con empresas afiliadas a la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción se acorta. El alcalde Filiberto Hernández liquidó 2 millones de los 3.2 que debía. Pues ¿no que no había dinero?

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