Movilidad académica, un aprendizaje para toda la vida

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vida

Teresa Cuevas Martínez
República Checa
Licenciatura en ciencias de la
comunicación

No sabía exactamente a qué lugar iría, pero desde que entré a la universidad supe que, en algún momento, realizaría una movilidad académica. Y aunque cada quien vive esa experiencia de diferente manera, estoy segura que nadie regresa a casa siendo la misma persona que era cuando se fue.
Movilidad implica cambio y cambio implica adaptación. Porque cuando vives, aunque sea por un tiempo, en otro país, debes adaptarte a un estilo de vida nuevo, diferente al tuyo. Y terminas por conocer y comprender prácticas culturales que quizá en un principio te parecían extrañas. Esto te hace una persona más tolerante, porque ahora estás consciente de que no existe una sola forma de pensar, sino que el mundo está compuesto de muchas y muy diversas maneras de vivirlo y entenderlo.

El momento en el que decidí salir de mi zona de confort, me di cuenta de que esta terminó ampliándose y de que el miedo que sentí al principio por estar en un país extraño en el que ni siquiera hablaba el idioma local se convirtió después en la dosis de adrenalina que hacía que cada día fuera más emocionante y diferente al anterior.
Todos los días conocía lugares, personas, palabras y vivía experiencias nuevas. Y todo eso se fue acumulando en mi interior y me hizo querer explorar más el mundo, dejándome la sensación de que en realidad no es tan grande como creía y de que todas las personas, por muy lejanas o diferentes que parezcamos, estamos conectadas de alguna forma.

En el ámbito académico tuve la oportunidad de ver cómo es la forma de estudio en un país como República Checa, en una ciudad como Brno y en una universidad como la de Masaryk, donde la educación es gratuita para los ciudadanos checos, pero no por eso de fácil acceso. Por eso, hoy entiendo lo afortunada que fui al haber hecho uso de espacios como sus aulas, sus bibliotecas, sus cafeterías e instalaciones en general y de haber conocido otros métodos y prácticas de estudio.
Nunca antes había pasado tanto tiempo lejos de mi casa y de mi familia y en más de una ocasión los eché de menos. Sin embargo, también me sentí libre de tomar mis propias decisiones, libertad que llevó consigo las responsabilidades propias de una vida más independiente. No solo fue una decisión que cambió todo mi panorama, también fue una gran oportunidad que me brindó la vida, mi universidad y mi familia, y con quienes siempre estaré agradecida.

No olvidaré nunca el momento en el que preparé mi maleta antes de emprender este viaje, porque iba llena de preguntas, incertidumbre y expectativas. Al final, esa misma maleta regresó llena de historias, experiencias increíbles, más preguntas y expectativas.
Movilidad académica es solo una forma de nombrar una serie de acontecimientos de todo tipo que te dejan un aprendizaje para toda la vida. Gracias a ella aprendí que el idioma, la nacionalidad, ni la cultura representan fronteras cuando se trata de interactuar con más jóvenes que, aunque de diferentes partes del mundo, no son muy diferentes a ti. Porque al final todos somos seres humanos y solo es el contexto el que cambia. Cuando termina la movilidad y regresas a casa te dvas cuenta de que dejaste otra y de que la única persona a la que mejor terminas conociendo es la misma con la que convives todos los días.

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