El bachillerato es un lugar de integración y podría considerarse como un genuino motor para generar igualdad de oportunidades; desde luego, cuando ese proyecto educativo se basa en la calidad académica.
Por ello ofrece la posibilidad de ingresar a las mejores universidades con base en los méritos académicos. En efecto, cuando el bachillerato transmite valores importantes como el trabajo constante, el esfuerzo, la disciplina, la dedicación, entre otros, termina formando ciudadanos muy capaces que se dirigen a mejorar sus condiciones de vida y de su entorno, generando una movilidad social real.
Por otro lado, en el bachillerato y en las universidades es muy importante el sentido de movilidad para estudiantes, académicos, así como la transferencia de la ciencia y la tecnología, de extensión de la cultura y desarrollo de programas con una perspectiva global, que serán las vías que les permitirán encaminarse hacia la internacionalización de esas escuelas.
Pero existen diversos desafíos, que tienen un efecto significativo a mediano y largo plazo, porque tiene que invertirse en diversos ámbitos para tener un desarrollo real como país. Porque establecer y desarrollar nuevas relaciones entre universidades, con mecanismos de cooperación entre instituciones foráneas, beneficiará en general a la sociedad y, por supuesto, al sistema de educación media y superior de México.
También, en el proceso de estrechar vínculos se impulsa el papel constructivo que las instituciones de educación superior deben tener en el desarrollo cultural, económico y social de los países y se fortalece la figura de las universidades para consolidarse genuinamente como una opción real, útil y sensata para resolver en parte los graves problemas de diversa índole que afectan a nuestra sociedad.
Por lo anterior, la tarea en un futuro cercano será cada vez mayor para avanzar hacia un sistema de financiamiento justo para las universidades, debido a que los estándares mundiales aumentarán y será necesario instituciones que acrediten mayor calidad.
Para ello requiere fortalecerse su patrimonio económico, infraestructura, actividades de docencia, de investigación científica y tecnológica e innovación, entre otras, y dar acceso al mayor número de jóvenes talentosos basado en sus méritos.
Finalmente, la perspectiva a futuro en la que se contempla un proceso de continua internacionalización, como hasta ahora la realiza nuestra máxima casa de estudios, la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, es muy positiva; prueba de ello son las diferentes alternativas para los estudiantes destacados que les permiten tener movilidad académica internacional en los niveles educativos con los que cuenta, como es el programa Jóvenes en acción, que desde hace cinco años permite que alumnado de las preparatorias dependientes de la UAEH participen en un curso de verano en Estados Unidos.

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