Con la finalidad de otorgar un mayor apoyo estadístico a las pruebas

Pachuca.- Con la finalidad de otorgar un mayor apoyo estadístico a las pruebas de ADN, durante su realización, en algunos casos se requieren muestras de familiares no consanguíneos, como cónyuges, explicó la especialista en genética humana de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), Laura Cornejo Roldán.

Tras las declaraciones realizadas hace unos días por el procurador General de Justicia del estado Raúl Arroyo González, quien aseguró que no fue un error tomar muestras de ADN a cónyuges de las víctimas de la explosión en Tlahuelilpan, la doctora en biología molecular por el Instituto Nacional de Investigación del Genoma Humano en Bethesda, Estados Unidos, quien realizó sus estudios gracias a una beca otorgada por la máxima casa de estudio, detalló cómo es llevado a cabo ese procedimiento y por qué en algunas ocasiones requieren de muestras de terceros.

En entrevista, la también profesora del área académica de medicina expresó que “en el ácido desoxirribonucleico, conocido como ADN, el ser humano cuenta exclusivamente con información de madre y padre, y a través de estos de abuelas y abuelos, así sucesivamente a lo largo de nuestros ancestros”.

Por tal motivo, entre más cercano sea el familiar a una persona, mayor cantidad de ADN compartirán. Sin embargo, con personas no familiares también existe cierta coincidencia por el hecho de ser seres humanos. De esa forma, dijo que mediante la aplicación de tecnología es llevada a cabo la comparación de dos muestras para determinar si existe familiaridad entre ambas personas.

No obstante, mencionó que “en algunos casos es necesario que haya una tercera muestra que funcione como muestra control y esta puede ser de un familiar no biológico o de un no familiar”, toda vez que la tercera muestra le otorga un apoyo estadístico mayor al resultado.

Por otra parte, comentó que derivado de las condiciones en que se dieron los hechos podrían existir casos en que no se llegue a la identificación de los restos, pues aunque se requiere una cantidad mínima para realizar una prueba de ADN, de hasta uno o dos nanogramos, y existen laboratorios con tecnología avanzada, la calidad de las muestras podría dificultar el trabajo.

Finalmente, añadió que el tiempo aproximado para realizar una prueba ordinaria de ADN es de 72 horas, luego que primero debe obtenerse el ADN y purificarlo, posteriormente compararlo con el que se presume podría corresponder al familiar y finalmente con el de control, en este caso, el de la tercera persona; no obstante, debido a la cantidad de restos de la “zona cero”, así como las condiciones en que se encuentran, el proceso podría demorar de tres a seis meses.

  • La experta en genética humana de la UAEH Laura Cornejo explicó que derivado de las condiciones en que se dio la explosión del ducto de Tlahuelilpan podrían existir casos en que no se llegue a la identificación de los restos, dada la calidad de las muestras

Comentarios