Ellas, que fingían ser del mundo blanco, cobijadas por un fango de cal, creyeron en la magia blanca de Paraiti para atenuar la faz oscura

Dana Rotberg no tuvo la misma fortuna que Alejandro González Iñárritu para lucir como una fenómeno orgullo mexicano que gana reflectores en el extranjero por una película, también del extranjero. Es posible que Donald Trump ignore que existe.
Y no solo él. Confieso que hasta que tuve la oportunidad de tropezar con sus Mentiras blancas no sabía nada de su huella. En mi favor, y en el nuestro, habrá que decir que esta es la primera vez que hace cine en una década. La gran Rotberg vive y produce desde la lejana Tierra de la gran nube blanca, como llaman los maoríes a la Nueva Zelanda.
De ahí que Dana retribuyera muy bien en 2013 con su última película, homenaje a la novela del neozelandés maorí Witi Ihimaera, Medicine woman.
Como él, quiso abordar los asuntos que le conmueven, las cosas que le duelen. Nueva Zelanda, donde las culturas polinesias mantenían una relación abierta con su pasado e interna con su presente natural, un mundo blanco cubrió su faz y la reclamó como suya. En adelante, los maoríes vivieron relegados en su verdad originaria y ellos, los forasteros, en una mentira blanca.
Pero en las historias siempre ocurren situaciones que rompen la norma, es parte de su naturaleza, no todos permanecen en “su sitio”.
Una mujer acostumbrada a sanar con la magia blanca y ancestral se halla acorralada por agenciarse la culpa del destino. Sana los males del cuerpo y desentrama nebulosas del espíritu, pero no encuentra la manera de recuperar la quietud propia.
En el intento descubre a las suyas, camufladas en el mundo impecable y colapsadas porque un nuevo ser está a punto de recordarles de dónde vienen, en medio de una guerra por la identidad y la libertad.
Vida, lengua y orgullo compiten en un duelo de mujeres. Un drama de cine independiente que te sorprenderá por lo sublime de sus cuadros casi pictóricos, en momentos tan espontáneos como los protagonistas del teatro que dejaron escapar el aliento por la inédita reacción de su público.
Aquí también la historia de una hermosa reconciliación.
Vea las Mentiras blancas, de Dana Rotberg, una mexicana en la Nueva Zelanda.

Comentarios