Mujeres de ojos grandes

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grandes lectora

Iremar Trejo Villegas
Estudiante de la licenciatura en comunicación

Sobre la autora
Ángeles Mastretta

Es una escritora y periodista mexicana, autora de poemas, relatos cortos y novelas que tratan de la sociedad mexicana en su época y en especial de la femenina. Licenciada en periodismo por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México, colaboró en periódicos tales como Excélsior, Unomásuno, La Jornada, entre otros.

Cuando era niña, y por lo que veo en las fotos, la gente le decía a mi mamá que mis pupilas eran tan grandes que parecía que tenía dos botones en la cara, a lo que mi mamá no sabía reconocer si era un halago o un comentario despectivo, aunque no importaba mucho, siempre llamaban la atención. Mi hermana cada que puede, me dice que tengo los ojos más bonitos del mundo entero y yo creo en que, tal vez, lo bonito no son los ojos, sino lo que representan.

Ángeles Mastretta habla de las mujeres que son fuertes, entregadas e intensas, dice que nadie ama más profundo que las mujeres de ojos grandes. Que todo lo bueno que sucede en el mundo es por ellas. El libro cuenta la historia de varias mujeres que rompieron los estereotipos de su época. Pero Ángeles lo cuenta de una forma que te llega hasta las entrañas, donde puedes sentir cada cosa, donde entendemos a la tía Daniela que “se enamora como solo las mujeres inteligentes lo hacen, como una estúpida”. Donde te da esa necesidad de sentir las olas del mar en tu piel, y que puedes entender lo que es amarte locamente o simplemente “desear ser un globo de esos que los niños dejan ir al cielo para luego llorarlos como si hubieran puesto algún tipo de cuidado en él”. Porque así son las mujeres de ojos grandes, fuertes y valientes, pero a veces vulnerables y rotas. Porque tener la capacidad de hacerle frente al mundo es un don que solo las niñas que nacen con ojos grandes poseen.

Una de mis mejores amigas también tiene los ojos grandes. A veces, cuando salimos, la gente nos mira y nos dice que nuestros ojos les dan miedo, que parecen dos botones en nuestra cara y que tenemos una mirada tan profunda que cualquiera se puede ahogar en ella. Entonces pienso en cada una de las mujeres de Ángeles Mastretta, en cada una de ellas que cuentan sus historias sabiendo que no eran mujer cualquiera, sino que realmente tenían algo que decir y que en algún momento serían escuchadas. Que sabían que no importaba cuanto tiempo tardara, porque valía la pena leerlas y porque ellas sabían que valía la pena esperar por defender lo que creían.

Cuando Mastretta habla de las mujeres de ojos grandes, no se refiere a las pupilas de botón y las pestañas larguísimas, sino a las mujeres que tienen los ojos bien abiertos ante la vida, que ven mejor, que ven más allá de lo que cualquiera ve. Porque tener los ojos grandes, significa tener los ojos bien puestos en la meta y no parar nunca hasta conseguirla. Porque si alguna vez, en algún lugar del mundo, alguien te dice que tienes los ojos demasiados grandes, tú sabrás que es porque no le tienes miedo a la vida.

Porque caminas con la seguridad de saber que estás viendo bien por donde caminas.

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