A nivel nacional ha crecido el número de instituciones públicas y privadas que se han sumado al llamado de mujeres de suspender actividades laborales el 9 de marzo bajo el esquema de “El Nueve Ninguna se Mueve”.

Significa un intenso llamado para combatir la violencia, que desafortunadamente llega al feminicidio que dolorosamente ha ido en aumento.

En este marco de agresividad, insana, ruin, se ha tocado a menores de edad, en muchos de los casos niñas aún, en desequilibrado atentatorio contra su inocencia.

Esta forma de manifestarse tiene sus orígenes en multitudinarias marchas en donde se ha exigido una mayor y decisiva participación de las autoridades, aunque difícil actuar a priori en la intimidad de donde conviven mujeres y hombres en jornadas donde crecen las tensiones y se acentúan las diferencias.

Lamentable, dijera un analista, distorsiones personales se incuban en el seno de muchos hogares en donde no se han alimentado, fortalecido los valores familiares.

Pero eso podría entenderse en donde se descubren homicidios de pequeñitas, los otros, no menos condenables, se incuban en el exterior.

Y se alude a ataques de hombres ofuscados por pasiones sentimentales, pero también en secuestros y ataques con un propósito criminal de obtener beneficios económicos, en el entorno de un clima violento que envuelve al país.

Nunca, que se recuerde, el sentir, la rabia, la demanda de justicia se había llevado a todos los ámbitos del país, en un bajar las manos del no trabajar, como lo que se emprenderá este 9 de marzo.

Desde luego no serán uniformemente todas las mexicanas, porque sumarse o no corresponde a decisiones estrictamente personales.

Tal vez, en su más perfecto sentido, se integrarán las que prestan sus servicios en diversos escenarios como oficinas públicas, en el sector privado y en todos aquellos espacios en que su contribución laboral es de un alto significado.

Un ejemplo son las instituciones educativas, restaurantes, aunque parezca más complicado para quienes casi permanentemente desempeñan labores por la salud en calidad de doctoras o enfermeras. El universo es amplio.

Ya, como un caso, la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) a través de un comunicado hizo pública su adhesión a este paro. Pudiera esperarse lo mismo en otras casas de estudios.

Habrá quizá, otras en que por su natural forma de subsistencia como responsables de pequeños negocios de alimentos, o por su cometido especial de trabajadoras domésticas, se verán impedidas de sumarse.

Casos que resolver en diversas instancias.

Pero en lo general, se advierte una firme, convencida solidaridad de las mujeres mexicanas que exigirán así que se les ayude, se les escuche.

Difícil que a corto tiempo se encuentren soluciones prácticas, en la insistencia de las inviolables relaciones de pareja o la descomposición de pequeños grupos de familia.

Aunque, por algo se tiene que empezar. Y esta cruzada lo significa, con el respaldo solidario de los varones, porque, a fin de cuentas, se podrá consolidar un tejido social más justo. Para todos.

Porque no se trata de una lucha de mujeres contra hombres para ver quiénes son mejores, sino de una alianza natural, positiva, para transitar con mejores expectativas en la vida.

Contra universidades

El periódico El Universal publicó el lunes 24, un interesante análisis de universidades que han sufrido embates en aras de resquebrajar su autonomía.

Se toma en cuenta un periodo de tres años. De 2017 a 2020 y se incluyen, además de la UNAM, a otras nueve, incluida la de Hidalgo.

De la que particularmente nos interesa la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), se reproduce el texto que la alude:
“En 2017, el Congreso local aprobó el decreto 228 mediante el cual se reformó ley orgánica de esa casa de estudios para designar al titular del órgano interno de control, quien además de sustituir al contralor de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), tendría facultades para intervenir en las funciones sustantivas y adjetivas del plantel de nivel superior.

En octubre de 2018, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) dictó sentencia definitiva a favor de la institución, que interpuso un amparo contra el decreto 228.

En una decisión que se consideró histórica y a favor de la autonomía universitaria, la Suprema Corte ordenó deponer cualquier nombramiento o designación del órgano de control que pretendieran realizar los diputados respecto a este centro educativo hasta la sentencia definitiva.”

Mujeres

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