Esta semana llegará Disney+ a Latinoamérica, el anticipado servicio de streaming de Disney que promete romper paradigmas, pues presenta todo el contenido de Walt Disney, Fox, National Geographic, Star Wars y Marvel en una sola plataforma.

Así las cosas, a continuación les comparto la (casi) crítica, que es más bien una opinión desde una perspectiva no refinada ni experta, pero tampoco nobel. Quiero hablarles de Mulán, disponible en Disney+ a partir del martes que llegará la plataforma a nuestro país.

Calificación: promediera.

Este filme, dirigido por Niki Caro quién ha estado al frente de cintas como Un refugio inesperado (2017), Mcfarland: Sin límites (2015), y el primer episodio de la exitosa serie “Anne with an E”, logra alejarse del clásico animado para presentarnos un filme casi original, con un argumento maduro y de pretensiones realistas. Sin embargo, son estas pretensiones de realidad las que alejan a Mulán de tomarse muy en serio. Hay momentos en los que la película se siente monótona, carente de pasión y sentido, con situaciones que se aceleran y otras que no distinguen el realismo de la ciencia ficción y el misticismo. Quizá lo más atinado para Mulán –desde la propuesta de un guión que tenía muy poco que ver con la película animada–, era mantenerse 100 por ciento realista y desarrollar más a sus personajes principales, pues se sienten planos, acartonados y sin intención.

Otro de los puntos débiles de la cinta, como de la mayoría de las más recientes películas de Disney, son los villanos. No hay una motivación que implique sentimientos más profundos que la razón superficial del control y del caos, aunados al cliché de la “venganza familiar”. El uso de dos antagonistas no permite al filme centrarse en el desarrollo de los mismos: se vuelven banales sus objetivos.

El principal acierto de Mulán está en su producción: el diseño de arte es precioso, no abusa de escenarios en CGI y siempre se siente como un atractivo visual. El diseño de vestuario es espectacular, asertivo, bien cuidado y elegante; la fotografía es sublime y propone un manejo de los colores bastante interesantes para tratarse de una película de corte Blockbuster.

La música es la joya más valiosa, pues apela en todo momento a la cultura china y da toques muy nostálgicos que nos harán recordar a las canciones originales de la película animada. Las actuaciones no son tan espectaculares, rayan en lo convencional y en algunas ocasiones, son risibles. Por otro lado, las escenas de acción y las coreografías de las peleas, son bien planeadas y ejecutadas, trayendo a nosotros artilugios de las películas asiáticas de artes marciales y también chispas de emoción que si eres fanático de las cintas de acción, vas a agradecer.

Hubiera sido muy interesante ver la película en chino, pues cabe mencionar que Disney decidió para su casting, solo tener a actores asiáticos. Hacerlos hablar inglés en vez de su idioma natal, suena paradójico y hasta irónico, ya que al estar en inglés, me genera un conflicto de contexto, algo muy parecido a lo que sucede cuando vemos Frida (dirigida por Julie Taymor, 2002), en algunas escenas en donde Salma Hayek y Alfred Molina caminan en las calles de la CDMX y no hablan en español.

El manejo de la leyenda de Mulán, tan valorada para los chinos, bien pudiera molestar a los más puristas pero logra el equilibrio con un mensaje interesante: el valor de la identidad, la autoestima, el coraje y el apego leal a la familia y a nuestros ideales. Sobre estos pilares de moral y de filosofía se cimenta este filme.

Lo que sí es de resaltar, es la madurez con la que el estudio ha decidido presentar esta cinta: a diferencia de los demás live actions, las situaciones de comedia son mínimas y se acerca más al género dramático, dándole a la película un ritmo y sentido que muy pocas veces hemos visto en Disney y que es la primera vez que nos ofrecen en la nueva ola de reinvención de sus clásicos animados. Habrá que estar pendientes para ver si por esta línea se construirán futuros proyectos (imagínense lo que la versión de Atlantis e incluso, la Espada en la piedra podrían lograr con ese tipo de narrativas).

En conclusión, Disney nos entrega una película palomera, que de seguro aburrirá a los más pequeños y sus lazos sólidos serán con el público adolescente, si eres fan de la cultura china te va a fascinar; tiene buenas intenciones y se arriesga a separarse del material original para traernos una propuesta semi-fresca, que apela en todo momento al tan de moda empoderamiento femenino, ruptura de paradigmas en torno al papel de las mujeres en la sociedad, pero más que eso, nos recuerda que siempre será importante reconocernos como capaces y honestos ante el mundo y primordialmente, hacia nosotros mismos.

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