La llegada de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) a la presidencia de México supone cambios que comenzaremos a conocer paulatinamente. Y entre esas modificaciones a las reglas del juego está la que tiene que ver con la distribución del presupuesto público, que se hará bajo un principio de austeridad general que comienza a asomarse en nuestros contextos locales. Precisamente sobre este tema, el mandatario hidalguense Omar Fayad anunció ayer que el presidente López Obrador le advirtió a la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago) que este año no habrá dinero para el “cierre”, una especie de partida especial que el gobierno federal transfería a los estados para que estos a su vez hicieran frente a compromisos financieros. En Hidalgo, narró el gobernador ayer, esos recursos se destinaban para pagar el aguinaldo de sus trabajadores o para apoyar a los municipios y algunos sindicatos con respecto a sus obligaciones con trabajadores o agremiados. Hoy, advirtió Fayad, ese fondo está descartado y los municipios y sindicatos tendrán que rascarse con sus propias uñas. Afortunadamente, según explicó el mandatario, el gobierno del estado previó ese gasto de fin de año y no tendrá problemas. No así los municipios que ya sufren la austeridad y la desaparición de fondos, como el de “cierre”, que denota la discrecionalidad con la que se administraba el dinero público. La austeridad dejó de ser un discurso y no quedará otra más que adaptarse. De filón. La doble moral en el panismo hidalguense quedó al descubierto cuando la regidora panista de Pachuca Isabel Vite Cruz expresó que no es la primera vez que sufre violencia política de género al interior de su casa política. ¿Usos y costumbres del partido que presume su humanismo?

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