Desde los antiguos juglares, pasando por los cómicos de la legua, los marginados en Londres por la Ley de Corporaciones Municipales en 1835, hasta los inicios de los propios Louis Armstrong, Bob Dylan o Manu Chao; la música en las calles es una expresión que ha tenido a bien ceñirse en los espacios más concurridos de las ciudades, dando un sonido peculiar al camino.
En Pachuca, justo en la calle de Guerrero, una de las arterias más transitadas del corazón capitalino, se pueden escuchar por las tardes, o desde temprano los fines de semana, músicos que interpretan canciones mientras los transeúntes recorren las tiendas del lugar.

Macano, el blues y la banqueta de Guerrero

En el 2000 Alfredo García, mejor conocido como Macano, inició su carrera en las calles con un amigo bajista y con la idea de hacer algo evocando al blues y al jazz al estilo de Nueva Orleans.
“Nos imaginamos que sería buena idea hacer como un Nuevo Orleans en Pachuca, nuestro sueño guajiro de morros… Comencé con él de manera espontánea, nos hacía favor de pasarnos luz el señor de los periódicos, en frente de la zapatería Morelos, en ese tiempo había una inquietud de tocar lo que me gustaba.”
Su trayecto por las calles de Pachuca se vio truncado debido a su espíritu viajero, mismo que lo llevó a ciudades como Morelia y Guanajuato en los que hizo trayectoria hasta 2004.
“Conozco a Manuel Méndez que es pianista en Midnight Blues, en una banda que armamos por allá que se llamaba Deja Vú, algo así como rock progresivo; la idea era estar un rato aquí y luego ir a Guadalajara o a Estados Unidos; en ese tiempo armamos un trío que se llamó 96 Grados, luego hicieron Midnight Blues.”
En ese entonces, empezaba a organizar las tocadas en las calles con 96 Grados, teniendo la influencia del rock, blues y jazz que atraía a las personas, quienes se quedaban a ver el show que los músicos ofrecían.
“Pero todo ‘tronó’ en Guanajuato, en un festival; nos habíamos vuelto un grupo amenizador, una bandita de fiestas y yo no quería eso, quería estar en festivales del blues y me fui de Pachuca, seguí tocando en calles de Guanajuato y Morelia, ahí surgió una bonanza, porque nació Monkey Bussines.”
Ese trío, formado en 2005 y 2006 con Alfonso Maturino y Güicho Barajas, tocaba clásicos de Muddy Waters, Willie Dickson, entre otros; la agrupación tocaba por todo Guanajuato y eran remunerados por ello.

allec
“Luego surge Adictos a Eva, un proyecto de metal progresivo y huapango, que se inspiró en otro proyecto de Morelia, yo siempre estaba rodeado de gente muy preparada, estaba aprendiendo de todo.”
Para ahorrar en algunos gastos, regresó a Pachuca, la calle siempre fue un eje, a pesar de que en un inicio la presidencia municipal mandaba granaderos a donde se ponía a tocar.
“Lo chido era la gente, les decían ‘déjalo, cabrón’, ‘mejor vayan a levantar a los rateros’… Me decían que le molestaba al de la zapatería el audio; yo llegaba a las seis de la mañana a la presidencia a pedir permiso, así me acostumbré en Guanajuato; cuando llegué a la presidencia me recibían afuera de la oficina y me decía ‘ya sé quién eres tú, no puedes estar ahí porque se va a hacer un desmadre y muchos como tú se van a querer poner’, les estoy hablando en 2001.”
Por esa situación, cuenta que terminó en gobierno del estado, se dio la instancia correspondiente a la que le dijo que lo único que quería era tocar, la situación se resolvió y dejaron de molestarlo.
“La situación no ha cambiado, hoy veo tocando a muchos chavos con sus ondas, quieren tocar lo que a ellos les gusta, lo están haciendo y eso está muy cercano al sueño de Nuevo Orleans que había tenido; ojalá al gobierno no se le ocurra la idea de desmadrarlo, es como una plantita que ha costado mucho regarla y que crezca.”
Con 36 años y varios proyectos en puerta, Macano está muy orgulloso de lo que ahora es la calle de Guerrero y profesa siempre su amor por su ciudad, una que, según él, lo curtió desde los inicios y no se la puso fácil.

Muchas veces se me acerca la gente y me felicitan, me ponen una moneda o un billete, y a pesar de que ellos me están dando a mí, me dicen gracias, porque se llevan un momento agradable”

Rubén Ángeles

 

 

 

 

 

En el 2000 Alfredo García, mejor conocido como Macano, inició su carrera en las calles con un amigo bajista y con la idea de hacer algo evocando al blues y al jazz

La situación no ha cambiado, hoy veo tocando a muchos chavos con sus ondas, quieren tocar lo que a ellos les gusta, lo están haciendo y eso está muy cercano al sueño de Nuevo Orleans que había tenido”

Macano

 

Ser feliz más que tener dinero: Rubén Ángeles

Rubén Ángeles, violonchelista graduado del Instituto de Artes (IA) de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) cuenta a Libre por convicción Independiente de Hidalgo cómo comenzó a tocar en las calles con su amplificador y su iPod, para las pistas musicales.
“Todo comenzó hace casi un año, estuve trabajando en otra área completamente diferente, dejé la música por completo un rato, y entonces decidí que necesitaba ser feliz, renuncié al trabajo donde yo estaba, era de ventas, vendía coches pero no era lo mío.”
Así fue como intentó regresar a la música, aunque tenía trabajo en instituciones como el IA, el centro cultural de Mineral del Monte y en algunas escuelas particulares de Pachuca, así como academias de música; por ello, Rubén lo había dejado todo.
“Me pregunté cómo podía regresar a la música sin morirme de hambre, se me ocurrió empezar a tocar rolas que fueran más populares, porque yo toda la vida toqué clásico, algo de barroco, música que no queda para tocar aquí en la calle.”
Incluso, en sus inicios intentó colocar algunas piezas de ese estilo, pero no resultaron bien, ya que, consideró, es más difícil auditivamente identificarse con una pieza clásica, que con una popular que ya se conoce.


“Quien me inspiró a salir a la calle fue mi novia; me daba pena y era complicado para mí dar ese paso de ser gerente de ventas a estar tocando en la calle, músico, ya era, pero ella me convenció de que podía hacerlo, de hecho, en las primeras ocasiones ella estuvo a mi lado acompañándome.”
Con partituras en mano y el ánimo de su novia, Rubén empezó a tocar en el Reloj monumental de Pachuca, poco después se tuvo que mover a la calle de Guerrero donde toca actualmente casi todos los días.
“No me han dicho nada así como tal, pero por ejemplo, el vecino sale y me pide que le baje, le bajo y vuelve a salir para decirme que le baje más, de ahí en fuera, creo que el repertorio que he elegido es bastante digerible y es música universal, cualquiera la conoce y le puede gustar.”
Aunque a veces saca el lado rockero, la mayoría de las veces, el chelo de Rubén toca música pop. Si vas por la calle Guerrero puedes escuchar a ese amante de la música tocando “The reason” de Hoobastank, “The scientist” de Coldplay o “Nothing else matters” de Metallica.
“Muchas veces se me acerca la gente y me felicitan, me ponen una moneda o un billete, y a pesar de que ellos me están dando a mí, me dicen gracias, porque se llevan un momento agradable, igual me hacen sugerencias de algunas canciones que les gustaría escuchar.”
A pesar de haber un número significativo de músicos en la calle, Rubén dice que no se trata de ponerse en un lugar y subir el volumen para opacar a los otros; es más bien una cuestión en la que todos deben cooperar y acomodarse para que puedan trabajar.

Rubén Ángeles

es violonchelista graduado del Instituto de Artes
de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo

 

Los hermanos Hugo y Arturo

Al estudiar música, Hugo y Arturo se enfrentaron a una carrera que representaba serios gastos, para lo cual decidieron utilizar lo que sabían y salir a la calle a tocar para la gente, reuniendo así un poco de dinero para solventar sus gastos.
“Nosotros empezamos a tener como cierto éxito; a la gente le llamaba la atención porque eso no se veía en Pachuca, se veía en otros lados como México y Guanajuato; recibíamos buenas críticas; de ahí hubo un tiempo en que dejamos de salir, vimos que apareció mucha gente, luego decidimos retomar y volver a las calles.”
Hace seis años, su paso por las banquetas inició, en ese momento estudiaban en el Centro de las Artes de Hidalgo; además, tomaron clases particulares y siguieron preparándose en esa profesión.
“Hemos salido hasta con ocho integrantes, ha ido cambiando, a veces solo salimos nosotros dos.”

Sábados y domingos se puede disfrutar de un estilo versátil, canciones de Mon Laferte, The Beatles, José José, Juan Gabriel y hasta jazz se escucha por los alrededores del mercado Barreteros y la tienda de telas Parisina.
“Cada vez que salimos hay personas que nos piden tarjetas y números de teléfono, nosotros hacemos toda la música… Una vez, y porque había evento en plaza Juárez, nos dijeron que nos moviéramos, pero sabemos que no hay una ley que lo prohíba, desde ahí nunca nos han dicho nada.”
En cuanto a lo recaudado, depende mucho del día y del ánimo, aunque el sábado es el mejor día para ellos, según exponen. Para el dueto, es agradable que haya música en la calle, siempre y cuando los músicos pongan lo mejor de sí.
“Lo malo es que hay mucha competencia, pero culturalmente está bien, luego la gente no conoce ni los instrumentos, igual es eso, que la gente conozca otro tipo de instrumentos y música, les pedimos que sean críticos y escuchen buena música”, finalizó.

“Culturalmente está bien, luego la gente no conoce ni los instrumentos;
igual es eso, que la gente conozca otro tipo de instrumentos y música”

Hugo

  • Sábados y domingos
    se puede disfrutar de un estilo versátil, canciones de Mon Laferte, The Beatles, José José, Juan Gabriel y hasta jazz

Comentarios