Las ratas ya no tienen miedo

–¿Y por qué habrían de tenerlo?
–Porque saben que las odiamos, se esconden de nosotros, temen que las matemos; en su instinto, entienden que no pueden andar por ahí tranquilamente como las mariposas o los pajarillos

musofobia

–Yo no las odio

–Estoy seguro que sí; lo dices, como siempre, para contradecirme

–Es que no las odio. Es más, ahora que te escucho decir que no tienen el mismo derecho a la libertad que las mariposas o los pajarillos, siento pena por ellas

–¡Pero pena por qué! Son asquerosas, portadoras de la rabia, se alimentan de la inmundicia de las cloacas

–¡Vaya! Pues de dónde quieres que se alimenten si están sometidas a las cloacas. ¿No intentarías alimentarte de la inmundicia si no tuvieras otra opción para sobrevivir?
–Cállate, yo no soy una rata

–Me queda claro que no, no tienes idea de todo lo que ellas hacen para sobrevivir, y todo para qué, para que alguien como tú diga que no tienen derecho a deambular en su propio mundo, como sí lo tienen las mariposas o los pajarillos, esto me parece la más cruel de las injusticias

–Ya, no me juzgues, no soy yo el que las puso ahí, yo no lo decidí

–Pero lo avalas

–¿Cómo que lo avalo?
–Tu forma de verlas, de segregarlas

. esto es tan reprochable como los que sí las condenaron a las cloacas

–Trato de entenderte, pero no puedo, ¡nada más imagínate! Verlas acompañar a la gente por el parque, que también les permitan el acceso a los restaurantes, que la gente durmiera con ellas acariciándolas como a un gato y que las lleven al veterinario cuando se enfermen. ¡Sería horroroso!
–Mira, no suena mal, ahora hablas con mayor justicia

–¡Es un sarcasmo, pedazo de roedor!
–Bueno, ya dime por qué piensas que las ratas ya no tienen miedo

–Las he visto en plena luz del día, cruzan las avenidas, viajan en los trenes y tranvías, invaden las jardineras donde organizan festines, se pasean por las aceras entre los pies de las personas, entran y salen de las tiendas, de las casas, oficinas, teatros y cinemas, incluso de las iglesias. ¡Ya no tienen miedo!
–Ah, ya veo por qué me citaste en la central de alcantarillas. Quieres averiguar qué ocurre

–Sé lo que ocurre. ¡Ya te lo dije! ¡Ellas ya no tienen miedo! Mira a tu alrededor, ¡es el drenaje!, y no he visto a una sola

–Pues eso está muy bien, ¿no? Dices que no las soportas, para qué quieres encontrarte con una

–Veo que no lo entiendes, ellas están en la superficie, veo cómo se apropian de todo y al mundo parece no importarle, llegó el momento

–Oye, tranquilo, me estás asustando

–Si las ratas ya no tienen miedo, está claro que nosotros sí debemos tenerlo. Prepara tus cosas, este será nuestro nuevo hogar

@AlejandroGasa
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