Nace un nuevo espacio escénico en Pachuca: teatro La Purísima

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teatro

ALEJANDRA RODRIGO
Pachuca.-
“Digo yo, Bartolomé de Medina: que por cuanto yo tuve noticia en España, de pláticas con un alemán que se podía sacar la plata de los metales sin fundición, ni afinaciones y sin otras grandes costas; y con esta noticia determiné venir a esta Nueva España dejando en España mi casa, mi mujer e hijos, y vine a probarlo por tener entendido que saliendo con ello haría gran servicio a nuestro señor, a su majestad, bien a toda esta tierra y venido que fui a ella, lo probé muchas y diversas veces y habiendo gastado mucho tiempo, dineros y trabajo de espíritu …”

Carta de Bartolomé de Medina dirigida al virrey Don Luis de Velasco y Castilla, el 29 de diciembre de 1555

Bartolomé de Medina, metalurgista español, viajó desde el viejo mundo en la expedición de Francisco Montejo. Llegó a la nueva España en 1554 y prefirió Pachuca por su popularidad como centro minero. En esta ciudad empezó a construir la hacienda de la Purísima Concepción en las faldas del cerro de la Magdalena, junto al Río de las Avenidas, frente al asentamiento del barrio La Españita.

Medina, en Pachuca descubrió el procedimiento minero para separar la plata, el oro y otros metales mediante el uso de mercurio y otras sales, iniciando el procedimiento con un método revelado por un alemán, el maestro Lorenzo.

Así, Bartolomé de Medina utilizando el método del alemán sin obtener grandes resultados, realizó diversas investigaciones para sacar el preciado metal hasta revolucionar sus minas de plata y el método de amalgamación conocido como “Beneficio de patio”, que fue aplicado por más de 300 años.

La gran contribución que hizo el metalurgista al mundo fue encontrar la purificación de los metales preciados, en una hacienda que actualmente existe y es parte de los recintos de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) conocido como El Socavón, que por sus instalaciones funciona como centro deportivo, un salón para fiestas y ahora un foro escénico.

A pesar de existir una carrera en arte dramático de la Autónoma de Hidalgo, la universidad no cuenta con un recinto que pudiera llamarse teatro universitario, como sí sucede en otras universidades del país. Existen foros, auditorios, pero no un espacio teatral adecuado para la escena y accesible para la comunidad artística de Pachuca.

Ante la falta de espacios teatrales en la ciudad, se piensa en la creación de un espacio propicio para las artes escénicas, la iniciativa es de Rodrigo Carrillo Tripp, quien es docente y director de escena en dicha licenciatura, a su vez es director y fundador de la Astilla Teatro, creador de un espacio del mismo nombre en Xalapa, Veracruz, que se mantuvo en pie durante ocho años de manera independiente, fue sede y cuna de numerosos espectáculos en esa ciudad.

Así pues, con ese espíritu creativo Carrillo Tripp consuma el teatro La Purísima, ubicado justo donde Bartolomé de Medina efectuaba sus actos de purificación. En un bodegón que hasta hace cuatro años funcionaba como centro de almacenaje. El proyecto cultural tiene como principal objetivo facilitar el vínculo entre espectador y egresados de la licenciatura en arte dramático de la UAEH.

Es un espacio en el cual los artistas escénicos pueden ejercer su profesión, además de ser sede de cuatro generaciones de alumnos de la licenciatura, hasta el momento, quienes usan el espacio para la investigación y creación de la puesta en escena con la cual egresan.

Gracias a la buena voluntad del Patronato de la UAEH, la primera generación en estrenar La Purísima rescató un espacio que funcionaba como bodega, el grupo de alumnos se dio a la tarea de limpiarlo y realizar las adaptaciones básicas para la presentación de su espectáculo Cátaros, creación colectiva dirigida por Rodrigo Carrillo. Esas modificaciones consistieron en la construcción de un escenario de seis por ocho metros a la italiana y de una parrilla de iluminación, además de gestionar sillas para el público.

En 2014, con la generación que estrenó La estrella de Sevilla, de Lope de Vega, bajo la dirección de Carrillo, fue construida una gradería que permitiera una isóptica pertinente para el espacio y ampliar la capacidad de la butaquería a 70 espectadores. Por el espíritu del proyecto, la universidad apoyó con sillas que permitieran recibir al público adecuadamente.

En 2015, con el espectáculo Crónicas marcianas, adaptación de la novela de Ray Bradbury del mismo nombre, también dirigido por Rodrigo Carrillo, fue ampliada la gradería, elaboraron una concha acústica, el lobby del teatro y dos tapancos que en el futuro sería destinado para bodegas de vestuario y utilería, así como oficina.

La generación de 2017, que actualmente estrena seis espectáculos dirigidos por el mismo maestro, trabaja en distintos arreglos que aún necesita el teatro con el fin de convertirlo en un escenario digno para su desarrollo académico y profesional. Un espacio realizado por ellos y para ellos, en el cual enaltezcan la labor de vida a la cual decidieron dedicarse.

El espacio fue creado con material reciclado de las puestas en escena que gestiona la licenciatura en arte dramático y madera de cimbra que aportó la universidad. Así, la autorización y gestiones de directivos de la UAEH, horas de trabajo extra académicas, madrugadas enteras y mucho dinero, fue invertido de los bolsillos del director Rodrigo Carrillo Tripp y la colaboración de los alumnos hacen posible que una idea y un espíritu creativo se materialice.

La Purísima no es solo un espacio teatral, es un centro de trabajo que permite a los alumnos de los últimos semestres solidificar y adquirir nuevas herramientas actorales, la investigación escénica y la creación de espectáculos les ofrece la experiencia de construcción de un espacio teatral y con ello el oficio de las personas de teatro. Antes, la labor de esa hacienda era purificar el metal, ahora es purificar el espíritu del individuo para el acto escénico.

El acceso a la cultura es un derecho humano y también es un derecho del artista tener un espacio para sus proyectos, pero sobre todo es un derecho del individuo enaltecer su espíritu por medio del desarrollo del arte. La cultura es un derecho inalienable. Y el arte es una experiencia de crecimiento humano, que es una responsabilidad ética sostener. Por ello, las puertas del teatro La Purísima están abiertas para el artista y el espectador deseoso de contribuir al crecimiento cultural de Pachuca.

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