En días pasados cobró relevancia en redes sociales un video del boxeador mexicano Andy Ruiz preparándose para el combate. Uno de sus entrenadores declaró que observó en él un talento potencial increíble cuando tenía solo 13 años. Pese a su corpulencia poco habitual para un competidor de peso pesado, el mexicano logró convertirse en campeón de su categoría por nocaut técnico. Nada es gratuito, todo es producto del trabajo.

El peleador azteca viene al caso por la similitud con otro evento deportivo de suma importancia que aconteció el sábado; Liverpool levantó su sexta Orejona frente al Tottenham Hotspur en un partido atípico, poco atractivo para los espectadores, pero con un valor técnico impresionante.

En apariencia, podría pensarse que los Reds ganaron con lo justo: un penal circunstancial a los 30 segundos de juego y una nueva anotación en el ocaso del partido. Durante 85 minutos, el partido caminó a medio vapor porque Jürgen Klopp lo quiso de esa manera. Sin embargo, lo del entrenador alemán no fue producto de una planeación estratégica cualquiera: se trató de una auténtica puesta en escena.

Hace unos días se reveló que Liverpool ensayó la final, literalmente. El simulacro se llevó a cabo con el apoyo del Benfica B en un partido amistoso que se mantuvo en secreto hasta hace un par de días. En dicho encuentro, el conjunto portugués planteó un esquema táctico que replicaba la operatividad habitual de los londinenses. Incluso, se comenta que algunos futbolistas asumieron roles de jugadores específicos como Harry Kane, Christian Eriksen y Dele Alli.

La intención de Klopp era anticipar a sus jugadores a lo que Mauricio Pochettino llevaría a cabo sobre la cancha. Se hizo énfasis en el manejo de partido sin balón, los recorridos largos por las bandas y la preservación de las líneas tanto en defensa como en ataque.

Poco hace falta preguntar si funcionó. La posesión terminó 65-35 para los Spurs, quienes hicieron el doble de pases que sus rivales y tuvieron el doble de tiros al arco. Fue una noche gris para Kane, quien se vio anulado por los siete jugadores que componían el esquema defensivo. Tottenham tuvo el balón, pero cayó en la trampa.

Los Reds plantearon un partido atrevido basado en la perseverancia y la capacidad de jugar sin la pelota. Muy pocos se atreven a tomar riesgos de cara a una final, pero son aún menos los que sustituyen la temeridad por la estrategia. Nada es gratuito, todo es producto del trabajo.

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