El presente año no solo ha sido la víspera de esperados y vibrantes regresos, sino también la puerta para el debut de intérpretes y agrupaciones que buscan hacerse un lugar en el cosmos de la música contemporánea. Este es el caso de los ingleses Nothing but Thieves, quienes con su primer material de estudio han encendido una pequeña flama llamada popularidad.

SINFONOLA Nothing but Thieves es una banda formada en Essex, Inglaterra, en 2012. Está integrada por Conor Mason (vocalista), Joe Langridge-Brown (guitarra), Dominic Krayck (guitarra y teclados), James Price (batería) y Philip Blake (bajo). Su estilo, una combinación agradable de Muse, Foals y One Republic, llamó rápidamente la atención de Gerard Way (exlíder de My Chemical Romance), quien los reclutó para un tour por Europa. A esta primera experiencia se sumó ser teloneros de Arcade Fire, Twenty One Pilots y Muse, así como la introducción del tema “Trip switch” para el videojuego FIFA 16, logrando con ello una sólida base de seguidores.
Así las cosas, desde febrero de este año podemos disfrutar de Nothing but thieves, el esperado debut de los oriundos de Essex, el cual resulta toda una experiencia para aquellos que buscan la atmósfera idónea para el vacío citadino. Mención aparte para la dulce voz de Mason y sus acertados falsetes, los cuales brindan a Nothing but Thieves un aura sobrenatural.
En “Excuse me” el quinteto exhibe de manera poderosa la melancolía por la rutina, por ir al trabajo, pagar cuentas, viajar por el transporte público, ver a muchos y conocer a pocos, así como preferir la compañía de nuestro celular a la de cualquier ente con vida. Terrible, pero cierto. En la misma tónica le sigue “Wake up call”, en la cual la bella voz de Mason versa sobre el aburrimiento por la vida y la necesidad de un llamado para despertar, para renacer entre las horas perdidas.
Si el mensaje no quedó claro, ahí está “Itch” con su desesperado deseo por comenzar a sentir dentro de un mundo insensible, en el que los sentidos perciben, pero no se permiten las pasiones. Ojo al solo de guitarra de Longridge-Brown, todo un estallido de genialidad que los emparenta con la paranoia de Muse. Finalmente, y para quienes tienen el corazón roto, se encuentra “Trip switch”, enérgica analogía entre las relaciones que terminan y los cortocircuitos que inevitablemente te dejará electrificado, chamuscado o con ganas de meter los dedos por las rendidas de la toma de corriente.
Nothing but Thieves debuta de buena manera con un álbum con suficiente energía para conquistar tus oídos y robar tus emociones. Sería un crimen no tener algo de ellos en tu lista de reproducción, ya que no reparan en exhibir la soledad que permea en esta época pero también el llamado a despertar de nuestra propia apatía. Así, estos muchachos resultan algo más que ladrones…

@Lucasvselmundo
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Licenciado en ciencias de la comunicación y maestrante en ciencias sociales. Reportero ocasional y columnista vocacional. Ayatola del rock n’ rolla. Amante de la cultura pop, en especial lo que refiere a la música, el cine y los cómics. Si no lo ve o lo lee, entonces lo escucha. Runner amateur, catador profesional de alitas.