El gobierno del estado confirmó a través de su micrositio especializado para el seguimiento de la epidemia del coronavirus (Covid-19) que Hidalgo seguirá en alerta máxima, es decir en rojo, la semana que comienza. La entidad no ha podido salir de esa posición en el semáforo epidemiológico, lo que significa que el nivel de contagios es alto. Y las cifras así lo confirman: tan solo en Pachuca, ayer fueron alcanzados mil 641 positivos del virus y 168 defunciones, siendo la capital el municipio donde la epidemia se encuentra en franca expansión. La intensidad de transmisión es incluso mayor que la de nuestros vecinos más cercanos: el Estado de México y la Ciudad del mismo nombre, que se mantendrán con semáforo naranja. ¿Qué es lo que está pasando en Hidalgo que, tras haber logrado un efímero naranja hace unas semanas no ha podido bajar la intensidad de sus contagios? Algunos analistas le han echado la culpa a la alta movilidad que se presentó luego de alcanzar el indicador naranja. Otros a la reapertura de negocios no esenciales. Como sea, las autoridades deben repensar su estrategia para revertir la tendencia alcista del virus, pues las medidas que están vigentes han demostrado su falta de efectividad. Ni el Hoy no circula, ni el quédate en casa han sido suficientes para su contención. Tampoco las pruebas rápidas ni mucho menos sus operativos para reducir la presencia de personas en el transporte público. Frente al reto sin precedentes, se necesita creatividad, alternativas de solución disruptivas, porque hasta el momento, las acciones emprendidas le han hecho al virus lo que el viento a Juárez. De filón. Los que tampoco dan tregua son los huachicoleros hidalguenses, quienes al parecer han aprovechado la detención del Marro, quien fuera líder del cártel de Santa Rosa de Lima.

Comentarios