Nadal en octavos de US Open

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Nueva York.- Rafael Nadal derrotó ayer en cuatro sets al ruso Karen Jachánov y clasificó a octavos de final del US Open, pero el estado físico del español preocupa luego que tuviera que vendarse la rodilla derecha y se le viera cojeando en diferentes fases del encuentro.

Nadal, primer cabeza de serie y ganador en tres ocasiones en Nueva York, inició mal y con dolor pero remontó para imponerse 5-7, 7-5, 7-6 (9/7), 7-6 (7/3) en un maratoniano encuentro que duró cuatro horas y 23 minutos.

El español se medirá en la siguiente instancia con el georgiano Nikoloz Basilashvili, que derrotó al argentino Guido Pella en cuatro sets por 6-3, 6-4, 1-6, 7-6 (7/4).

Las cosas iniciaron mal desde el calentamiento. Las cámaras mostraron cómo el español se quejaba desde el vestuario de unas molestias en su rodilla derecha.

Así, visiblemente mermado, cedió su saque en el tercer juego y, aunque recuperó la desventaja, volvió a perderla en el undécimo para sucumbir 5-7, con un esfuerzo titánico que le pasó factura físicamente.

No en vano, en el descanso tuvo que recurrir al fisio para que le vendara la zona afectada.
Sus ocho tiros ganadores, por los 23 de Jachánov, hablaban claro de la diferencia entre el uno y el otro. El ruso, además, acompañaba su acierto con ocho aces.

La segunda manga fue una lucha cerrada en la que la inexperiencia del ruso de 22 años resultó decisiva. Tras varios breaks y contra-breaks con 5-6 en contra, pero 40-15 a favor, cuando todo el mundo esperaba ya el desempate, Jachánov cometió dos dobles faltas que insuflaron de aire al español, que olió sangre y no perdonó.

Varios rallies, numerosos puntos que levantaron al público de sus asientos y grandes actuaciones de ambos tenistas llevaron el choque al desempate. Y de nuevo, dos dobles faltas sentenciaron al ruso, que llegó a ponerse 6-6 pero cedió también el tercer set.

Mientras, Nadal gritaba, saltaba y celebraba. Sabía de la importancia de no solo seguir vivo en la contienda, sino de ir liderando la batalla en semejantes condiciones.

Con la moral alta y el ánimo por las nubes, Rafa no se lo pensó y mordió de nuevo con un quiebre en el tercero. Pero, tras lo visto, el choque estaba llamado a decidirse en el tie break. Cómo no. Nadal sacó para ganar con 5-4, cedió su servicio y se llegó al juego a vida o muerte, en el que volvió a imponerse la experiencia del español.

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