Narraciones extraordinarias, Edgar Allan Poe; The Raven, Lou Reed

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¿Qué habría pasado en el extraño caso de que Gustave Flaubert no hubiese escrito su célebre biografía sobre Edgar Allan Poe, de quien dio detalles sobre el extraño autor, cuya obra merecía los detalles de una vida? Más aún, que Julio Verne no se hubiese hecho a la tarea de analizar con minucia la obra del estadunidense en Edgar Poe y sus obras, que a la larga serviría de referencia para varios de sus trabajos: Las aventuras de Arthur Gordon Pym, recibió cierre con La esfinge de los hielos; La vuelta al mundo en ochenta días, se inspiró en Tres domingos por semana o La semana de tres domingos; además, el mapa criptográfico de Viaje al centro de la Tierra, surgió de El escarabajo dorado.

A la fecha, prácticamente no hay autor que niegue la importancia de Allan Poe como reflejo narrativo de una capacidad sin paralelo en su época y más allá de ella. Ejemplo de ello es la traducción de Julio Cortázar de las Narraciones extraordinarias, quizás uno de los mejores ejemplos de traducción en la historia de la literatura.

Roger Corman, célebre creador de la industria de filmes serie B, debe mucho de las atmósferas góticas de su trabajo, tanto a la adaptación directa de los cuentos de Poe, como a sus distintas interpretaciones de la obra. Eureka, considerada una de las piezas más ambiciosas del autor, es un antecedente de lo que crearía muchos años después HP Lovecraft, en la medida que intenta aportar una explicación del Universo, pero no se resiste a la idea de plantear el lugar del hombre en dicha dimensión, antecediendo la existencia del horror cósmico y, de paso, la narración ensayo de HG Wells, El jugador de croquet.

Invariable, Poe es revisitado cada cierto tiempo por creadores contemporáneos, el caso de Stuart Gordon con “El gato negro” para la segunda temporada de “Maestros del horror”, cuya ejecución que raya entre lo biográfico y lo delirante para justificar la escritura del cuento, figura como una de las adaptaciones más acertadas del realizador. De igual modo, Clive Barker, célebre creador de Hellraiser, no resistió la tentación de escribir Nuevos crímenes en la calle Morgue, secuela no tan lograda, pero en el contexto de sus Libros de la sangre, en el que abundan las más variadas formas de un horror extremo, propio del autor.

Asimismo, en el mundo de la música, Tales of mistery and imagination representó el álbum debut con que Alan Parsons Project se dio a conocer, inspirado en el trabajo de Allan Poe, al que decoraron con la narración de Orson Welles. Hasta Federico Fellini se vio tentado a pasar por la obra de Poe con William Willson, quizás una de sus películas más logradas.

Así, apenas empezado el año 2000, Lou Reed elaboró un proyecto para presentarse en Hamburgo, al que llamó POEtry, con adaptaciones libres sobre el trabajo de Allan Poe, para el que tres años después llamó a Laurie Anderson, David Bowie, Ornette Coleman, Steve Buscemi, Willem Dafoe, entre otros, para elaborar un montaje más complejo que el de la presentación en vivo, después de que Hall Wilner le facilitara la obra del escritor, mientras preparaba una exposición sobre su obra en Brooklyn.

Una vez registrada la grabación, que fue un pequeño éxito del autor en 2003, Lou Reed se acercó a Fantagraphics Books en 2011, empresa de cómics, célebre por haber publicado muchos de los títulos más representativos del cómic independiente, para crear una publicación ilustrada por Lorenzo Mattoti, dibujante italiano con una de las carpetas que han contribuido al universo de la narrativa gráfica con imágenes poderosas y expresionistas.

El resultado es a la fecha una de las creaciones más ambiciosas de Reed, a la que dio no solo dos apariciones, sino que extendió con una versión de 37 pistas en las que se alterna la narrativa clásica de las adaptaciones orales para radio, así como música de fondo que se compagina al calce con la interpretación de sus colegas actores.

Aunque el resultado es bastante libre, en la medida que ciertas piezas musicales no son evocación directa de una sensación orientada a producir un estado de confusión temerosa. Más bien, repuntan precisamente con el efecto de un músico que busca redondear el sentido de la obra sin caer en clichés.

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