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Entre las publicaciones de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo llama la atención de los estudiosos de las ciencias naturales y la historia el texto titulado Naturalistas y biólogos en el estado de Hidalgo, en el que participan las investigadoras de la UAEH María del Consuelo Cuevas Cardona, María del Carmen López Ramírez y Adriana Beatriz Ortiz Quijano, quienes se dieron a la tarea de estudiar sobre las expediciones que se realizaron en el último tercio del siglo XIX, antes de que surgiera el estado de Hidalgo en 1869, y las practicadas a principios del siglo XX.
El libro Naturalistas y biólogos en el estado de Hidalgo se divide en tres capítulos en los que se abordan la historia natural y la ciencia de la biología. El texto nos lleva a descubrir la importancia de la Comisión Científica de Pachuca, creada el primero de enero de 1864 mediante un acuerdo emitido por el gobierno federal, la cual estuvo bajo la dirección del ingeniero pachuqueño Ramón Almaraz. En esa época el territorio pertenecía al segundo distrito militar del Estado de México. A esa comisión se uniría don Antonio Peñafiel, quien luego fue profesor del Instituto Científico y Literario del Estado de Hidalgo, igual que don Ramón Almaraz.
El texto deja en claro importantes estudios realizados por el naturalista Manuel Villada, quien realizó un trabajo extraordinario que consta de la descripción de 300 ejemplares de plantas herborizadas, 80 maderas de los montes de El Chico, Mineral del Monte, Huasca, Barranca Honda de Metztitlán y Atotonilco el Grande; también incluye la investigación 40 especies de aves, la mayoría de Barranca Honda, y 200 de insectos.
Del estudio se rescatan algunas especies de plantas tales como un helecho que se encontró en los cerros de Pachuca, conocido como doradilla o flor de piedra, Lycopodium nidiformis, que era utilizado por la población como refrescante dulcificante y emenagogo; otra planta fue la hierba del negro, Malva angustifolia, utilizada como tintura alcohólica para disminuir los dolores reumáticos. De estos ejemplos Villada registró más de 100 especies útiles.
Una de las preocupaciones de la Comisión Científica de Pachuca fue la tala de bosques en la serranía del municipio y la región, inclusive el bosque del ahora conocido como parque nacional El Chico, por lo que acusó directamente a la Compañía Real del Monte y Pachuca como la culpable de la destrucción, ya que utilizaba la madera en grandes proporciones para los trabajos de la mina.
El libro Naturalistas y biólogos en el estado de Hidalgo detalla excursiones de la Sociedad Científica Antonio Alzate, que a su paso a Huauchinango transitó por Tulancingo, ya perteneciente al territorio hidalguense.
Fernando Altamirano, según refiere el texto, fue otro de los científicos que investigó plantas de Hidalgo. En su reporte refiere a los nombres científicos, los nombres vulgares y sus efectos; así cita que la pingüica y la manzanilla eran utilizadas por los pobladores para efectos diuréticos.
En otro capítulo del libro se menciona el trabajo de investigadores como Carlos Hoffmann, que fueron publicados por la Sociedad Mexicana de Biología y que se refiere a la evolución en el tiempo y en el espacio de varios géneros y especies de mariposas, y destaca el desarrollo geológico del país.
También aparecerán artículos sobre observaciones florísticas y geobotánicas en el Valle de Actopan y en el del Mezquital, manantiales y aguas estancadas en Actopan, peces en el río Tula, que fueron estudiados por Helia Bravo, Antonio Ramírez Laguna, Manuel Ruiz, Demetrio Sokolooff, Leopoldo Ancona, entre otros.
Parte de un capítulo del texto se refiere a Maximino Martínez y Martínez, que nació el 30 de mayo de 1888 en San Miguel Regla, en el actual municipio de Huasca de Ocampo, Hidalgo, y muere el 2 de junio de 1964 en la Ciudad de México. Ingresó en 1902 al Instituto Científico y Literario del estado de Hidalgo, antecedente de la hoy UAEH, donde obtuvo el diploma de bachiller en 1907; en agosto de 1910 recibe el título de profesor en la misma escuela.
Desde 1921 impartió diversas clases en la Universidad Nacional de México y más tarde en el recientemente fundado Instituto Politécnico Nacional. Realizó investigaciones en el Instituto de Investigaciones Biológicas de la UNAM. Naturalista destacado, fundó la Sociedad Botánica de México. Fue comisionado para estudiar plantas en Asia, dirigió el Herbario Nacional, colaboró en revistas científicas, entre las que sobresale México Forestal.
Fue miembro de la Academia Nacional de Ciencias, investigador de la Sociedad Científica Antonio Alzati, de la Forest Restry Association de Washington, EU, y del Instituto de Botánica de Leningrado. En 1954 recibe el Doctorado Honoris Causa por la Universidad de La Habana, Cuba.
Su producción editorial suma más de 20 publicaciones, entre ellas Plantas útiles de México. La Sociedad Botánica de América lo consideró como uno de los 50 botánicos más distinguidos del continente. Este investigador descubrió el género Balmea, 19 especies, 17 variedades y 11 formas de plantas. En su honor se bautizó a Pinnus maximartínez, especie endémica de Zacatecas, con su nombre.
En 1940 Maximino Martínez publicó Anales del Instituto de Biología, en el que destaca un estudio sobre pinos mexicanos. Llama la atención lo que él llamó Pinus oocarpa manzanoi, en honor a Teodomiro Manzano. Esta variedad la encontró en la región de Ocotillos cerca de Huasca. También da cuenta de pinos de diversas variedades en Cuautepec, El Chico, Apulco, Agua Blanca y los montes de Zacatlamaya, de Zacualtipán. Sin duda, bien merece conocer el trabajo de este investigador hidalguense nacido a finales del siglo XIX.
Estos referentes del libro Naturalistas y biólogos en el estado de Hidalgo son utilizados en la licenciatura de biología, que inició sus actividades en la UAEH en 1999. A propósito, expresamos nuestras felicitaciones a los biólogos por su día, celebrado el pasado 26 de enero.

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