Navor Rojas, el que no se rinde

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Navor Rojas

Sonríe porque recuerda que desde la primera sesión dijeron que era “la espinita en el cabildo”

Pachuca.- Una de las grandes satisfacciones en la vida profesional de Navor Rojas es haber trabajado con Diana Laura Riojas de Colosio.

Regidor independiente en el ayuntamiento de Pachuca, rememora: “Yo estudiaba en la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México). La señora, lamentablemente fallecida el 18 de noviembre de 2004, estaba entonces en programación y presupuesto. Le pedí la oportunidad de realizar mi servicio social. Gentil, me escuchó y me envió a la presidencia de la República con una amiga, Marie France Flores.

“Al terminar le agradecí y llevé mi ficha de estudios, con 9.52 de promedio. ‘Excelente’, me dijo.

“Me incorporó. Estuve cerca de un año, hasta que a su esposo Luis Donaldo Colosio lo nombraron presidente del CEN (comité ejecutivo nacional) del PRI (Partido Revolucionario Institucional).

“Diana Laura fungió entonces como presidenta del comité comunitario del PRI. Estuve cerca de tres años. Ella hablaba de usted; una dama, inteligente, sensible. Obsequiaba tacitas con el nombre de uno. Muy grato. Entonces me incorporé a tareas electorales con Rafael Oceguera.”

Señala que es politólogo y que le dijeron que debía afiliarse al PRI.

“Lo hice. Estuve en el partido de 1992 a 2000. En el último año renuncié; me fui con Pepe Guadarrama; me la jugué con él. Eso significó que no tuviéramos trabajo.”

Sabe de la comunicación. Se conserva sin cambios físicos ostensibles desde el principio de este nuevo siglo; en el año 2000, precisamente en el 2 mil. Es cuidadoso de su alimentación. Rechaza lo azucarado, salvo ocasionales chocolates, y hace ejercicio.

Rojas nació en el entonces Distrito Federal. Su mamá, originaria de Tulancingo; su papá, orgulloso: de Puebla.

Tiene 55 años, “¿los represento?”, inquiere.

Ha participado en dos maratones en la Ciudad de México. Un algo más de 42 kilómetros, y dos medios maratones. Camina, camina, todos los días.

Hay tres hijos en su existencia. Dos jovencitas: Styvaliz, quien estudia criminología y criminalística en Pachuca; y Sherydan, quien va por una licenciatura en enseñanza de la lengua inglesa en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH). De un anterior matrimonio, Alberto, igualmente en la UAEH tras secretos de ciencias políticas.

Consta su apego a sus hijos. Más allá de una circunstancia política o un esperado flamígero debate en cabildo.

Estuvo en Radio y Televisión de Hidalgo en un programa que se llamaba “Desayuno de noticias”, de cuatro a cinco años.

“Hubo cambio de director y llegó Rodolfo Wong, el exitoso radiodifusor de Tulancingo. Era una mañana no distinta a otras. Estaba en la puerta y se acercó. Me dijo: ‘Joven Navor, usted ya no puede entrar. Son instrucciones’. Y se acabó el programa para mí.

“Estuve en la banca, así se dice cuando nadie te llama durante dos años. Me afilié al Frente Democrático Hidalguense, no al PRI, y se formalizó una alianza con el PRD (Partido de la Revolución Democrática).”

Se mantuvo con Guadarrama hasta 2005. Otra vez Pepe intentó ser gobernador. Por el Revolucionario Institucional iba Miguel Osorio.

“Le dije a Guadarrama: hasta aquí llegué.”

Se fue a la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) y luego se incorporó en Tulancingo al perredista Ricardo Bravo, quien fue alcalde.

Navor Rojas acepta que Bravo era político de trato fino.

“Primero fui asesor y terminé de secretario municipal; siempre en armonía.”

En sus palabras, muy cronológico, cita que en 2009 instaló su despacho de consultoría política y fiscal. Asesoraba a alcaldes; así duró hasta 2013.

Y llegó la elección de 2016 por la presidencia municipal de Pachuca.

“Participaron Yolanda Tellería, Mirna Hernández. Ganó Tellería y yo entré como regidor independiente.”

Sonríe porque recuerda que desde la primera sesión dijeron que era “la espinita en el cabildo”.

Como hasta ahora, exponía y discrepaba. Un tema permanente: Rojas contra la instalación de parquímetros.

“No se hizo la buena planeación que se quisiera. Mala decisión ubicarlos en centros de recreación, hospitales.”

Se inconformó en el tribunal de justicia administrativa, que negó la disolución del contrato entre la alcaldía y la empresa Comuni Park.

No se arredra, y tras explicar el proceso de impugnación manifiesta: “La sentencia no favoreció por dos motivos: el magistrado dijo que no hay un perjuicio contra la ciudadanía y la omisión de la publicación del reglamento, y reiteramos que la impugnación fue contra el contrato, no el reglamento, por eso fuimos a la segunda instancia.

“No cederemos para demostrar que privatizar un espacio público afecta a la ciudadanía.”
También se le ha escuchado insistiendo en la revisión del convenio con el Club Pachuca.
Esgrime: “No pagan impuestos ni luz. Esperado, me votaron en contra”.

Platicar con Navor Rojas es reencontrar parte de un pasado. Se expresa con naturalidad y no evade preguntas y, mucho menos, puede decir: “Mejor eso lo dejamos para después”. Con él no hay después.

En abril de 2017, tras reuniones que llama sensatas, de afinidades, se afilió al Movimiento Regeneración Nacional (Morena).

Regresó a su regiduría. “El cuchillito” volvió a estar afilado.

Casi dicta, frase a frase lo que pensaba. Acaso se acomoda los anteojos, como en busca de las palabras felices; adecuadas.

“Vivíamos el hartazgo social en contra de un sistema de corrupción e impunidad. Lo sabíamos; pan de todos los días, de todos.

Navor Rojas

“No me equivoqué. El primero de julio se consolida el triunfo histórico. En Hidalgo se reconfigura el acontecer político. Son otros días, en medio de lo que se llama esperanza, fidelidad por el cambio. En eso estamos con todo nuestro empeño.”

 

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