IRÍA FERRARI
Pachuca.- Es una frase muy común decir que el sexo no es lo más importante en una pareja, (yo personalmente discrepo) y opino que no es cierto: sin una vida sexual saludable es muy difícil que una pareja funcione en condiciones.

Y por desgracia, muchas parejas tienen problemas con el sexo.

Independientemente de los problemas de índole médica (que se deben consultar, valga la redundancia, con el médico). Tarde o temprano, toda pareja vive momentos en los que una de las partes piensa que su vida sexual no es satisfactoria.

Eso puede deberse a varias circunstancias, pero, en general, los problemas son similares en todas las parejas.

A veces el sexo se convierte en la asignatura pendiente que arrastran año tras año las parejas.

Otras veces, se transforma en un verdadero problema, que puede generar discusiones frecuentes e incluso llegar a plantearse la separación.

Ante esa situación, las formas de afrontarlo pueden ser las más variadas, pero no siempre saludables para la relación: resignarse pasivamente, evadirse a través de la infidelidad, desahogarse con las amistades.

Pero tal vez sea el momento de buscar la alternativa en una consulta al sexólogo.

Los sexólogos pueden pertenecer a distintos campos de las ciencias de la salud: psicología, medicina, terapeutas de pareja, pero todos tienen una formación específica en sexología y sexualidad que los capacita para asesorar.

Lejos de juzgar al paciente por los gustos o dificultades sexuales que presente, intentarán crear un clima de tranquilidad, respeto y confianza que le permitirá a quienes consultan convencerse de que no son enfermos sino personas que puede mejorar, aprender y tratar su problema.

Cada vez hay más mujeres, varones y parejas que buscan su plenitud sexual y no acallan sus dudas.

Ya no tienen que mantener el secreto y sufrir en soledad, sino que se sienten habilitados para solicitar ayuda. El error que cometen muchas parejas es pensar que renunciar a una actividad sexual frecuente no tiene importancia –“ya tenemos bastante con los niños, el trabajo, los suegros, la casa…”–.

Y sí la tiene, porque muchas veces los problemas sexuales esconden problemas más profundos y porque, además, una saludable vida sexual ayuda a solucionar muchos otros conflictos que, aparentemente, tienen poco que ver con lo que ocurre debajo de las sábanas.

Problemas comunes

Sobre ese problema frecuente de las parejas se han realizado cientos de investigaciones, pero aun así es difícil llegar a una sola conclusión.

No cabe duda que cada persona tiene sus ritmos y sus apetencias, y es normal que una de las partes demande más sexo que la otra.

El verdadero problema surge cuando la frecuencia es más bien escasa (¿haces el amor menos de una vez a la semana? Es poco) o cuando la demanda de sexo de una de las partes es muy distinta a la de la otra.

La persona que necesita más sexo debe seguir una estrategia para que se cumplan sus necesidades y deseos sexuales. La otra persona necesita una estrategia para satisfacer las demandas de su pareja que no parezca una capitulación.

Las consultas más frecuentes de los varones son eyaculación precoz y la disfunción eréctil. En las mujeres, anorgasmia y vaginismo.

Y ambos consultan cada vez más por inhibición del deseo sexual, por el “ya no es como antes”, “es aburrido”, por fobias sexuales y por dolor en coito.

Dejando de lado las disfunciones donde los factores orgánicos son predominantes, diversas circunstancias por las que puede atravesar la vida sexual de una persona, pueden afectarla.

En general aparece una interrelación de factores psicológicos, situacionales y psiquiátricos.

También factores inmediatos, como la ansiedad por el rendimiento, temor al desempeño, exigencias desmesuradas, falta de estimulación adecuada, desconocimiento sobre la respuesta sexual o conflictos con la pareja, pueden desencadenar problemas sexuales.

O factores previsibles como la edad y las crisis vitales, la constitución de una pareja o de una familia. El nacimiento de un hijo y factores accidentales como enfermedades, separaciones o muerte de un ser querido, pueden, a veces, inducir una disfunción sexual de mayor o menor gravedad.

La paternidad

Muchas parejas mantienen una vida sexual plena hasta que deciden formar una familia.

Llega entonces el embarazo, la temida cuarentena y, después, los retoños, que no es lo que se diga un factor que despierte la pasión sexual.

No nos engañemos, el rol de padre y madre es antisexy

Y hay un problema añadido, incluso en matrimonios donde se respeta a rajatabla el reparto de tareas del hogar, la mujer siempre tiene que pasar más tiempo con los niños.

Eso suele crear frustración en los hombres, que no ven atendidas sus demandas sexuales.

Se ha idealizado la pasión

La cultura del romanticismo ha calado fuerte en nuestra sociedad y es una de las principales causas de los problemas de pareja hoy en día.

El amor se ha idealizado hasta tal punto que las expectativas que se depositan en la pareja suelen ser irrealizables, a la par que contradictorias.

Ellas quieren a alguien que haga a la vez de padre, amante, confidente y hermano pequeño, mientras que ellos buscan una relación estable y, al mismo tiempo, con libertad para hacer lo que quieran.

Aunque el concepto ha sido muy criticado, lo cierto es que hay matrimonios de todo tipo en los que el sexo desaparece por completo, pudiendo sufrir incluso “anorexia sexual”.

En dicho caso, no solo se evita la cama, sino también las muestras de afecto y cariño.

Ese es el problema sexual más intenso que puede sufrir una pareja y también el más difícil de solucionar.

¿Si ninguna de las partes tiene interés por hacer el amor con su pareja, cómo va a tener interés por arreglar el problema?
Si esa situación se prolonga en el tiempo, no hay más remedio que la separación.

Urge cambiar de mentalidad

Sí, ya no podremos sentir el “subidón” que da lograr una nueva conquista, pero estaremos con la persona que realmente amamos, evitaremos todos los problemas asociados al sexo casual (que también los tiene). Si trabajamos en ello, tendremos una vida sexual igual o más satisfactoria.

Siempre tienes la alternativa, si te ves capaz, de añadir un coaching sexual en tu vida y que te “revise” en dónde fallas sexualmente mientras él observa y toma nota…

NOTA:

A través de este medio ofrecemos una disculpa a nuestros lectores y lectoras por la publicación del especial de sexualidad del pasado 16 de febrero titulada “Datos insólitos sobre la masturbación femenina”, ya que debido a un error de edición, la fotografía que acompaña al artículo fue inapropiada. Refrendamos nuestro compromiso con la publicación de contenido apegado al respeto de los derechos de niños, mujeres y hombres, y lamentamos si ese hecho generó alguna molestia

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