En el caso mexicano los partidos políticos cuestan dinero, pues se les da prerrogativas electorales para poder competir, en este sentido, los mexicanos pagamos de nuestros impuestos a estos institutos para que permanezcan en el sistema electoral, para su crecimiento o desarrollo en las elecciones, en este sentido, creo que es muy conveniente preguntarnos ¿a cuántos partidos debemos mantener para lograr un sistema de partidos competitivo?

Después de que venimos de una tradición de un partido hegemónico, donde aunque hubiese varios partidos ninguno podía ganar una elección, ahora estamos ante un sistema plural de partidos, que desde mi punto de vista, esta pluralidad necesita un límite, se están dando registros a partidos pequeños que no generan una real competencia política, que no ayudan al ciudadano, pero sí a interés partidista.

Si analizamos la historia del país vemos que a partir de 1988 se consolidó la competencia entre tres fuerzas principales, en ese momento: PRI, PAN, PRD, y estas fuerzas representaban la derecha, la izquierda y el centro; esto de entrada nos dio a los mexicanos el sentimiento de representación y pluralidad, lo cual continua en el imaginario colectivo; por poner un ejemplo, en la elección de 2018, no se enfrentaron los nueve partidos políticos en las elecciones sino se hicieron solo tres coaliciones; Juntos Haremos Historia (Morena-PTPES), Por México al Frente (PAN-PRD-MC), Todos por México (PRI-PVEM-PANAL), estas coaliciones, alianzas o en su momento, frentes electorales, ya son comunes en las elecciones, entonces si esos se van unir ¿por qué necesitamos tantos partidos pequeños? Estas alianzas, nos están dejando ver que la cultura electoral mexicana no está hecha para una gran pluralidad.

Los partidos políticos pequeños solo están aspirando espacios pequeños: diputaciones, presidencias municipales y para ello, cuentan con una serie de prerrogativas, ahora de que me sirve como ciudadano que, por ejemplo, el PVEM tenga 10 diputados en la Cámara de Diputados federal o en la local dos diputados, en nada; pues aunque llevara temas importantes, sería muy difícil que lograra posicionarlos, por tanto, estos partidos acaban uniéndose con los grandes, quienes “compran” o “cooptan” a estos partidos pequeños para lograr mayorías relativas o absolutas. En este sentido, ¿quién gana?: los partidos grandes, pues tienen más poder, y los pequeños por que sobreviven, ¿y los ciudadanos?

En este debate surge la propuesta de un nuevo partido México Libre, el cual afortunadamente, no logró el registro, pero además sigo dando razones porque festejo esta decisión. En la actualidad los mexicanos no confiamos en los partidos políticos, consideramos que solo ven por sus intereses, hay una falta de credibilidad en los mismos, de hecho uno de los partidos “nuevos”, Morena, dijo que sería el cambio, la transformación y está envuelto en una pelea por el poder al grado que no ha podido ni renovar su dirigencia, esta situación, ha mermado la imagen del partido y ninguno de sus líderes nacionales quiere reconocer lo que está pasando en el partido, estos líderes que se dijeron de izquierda y democráticos criticaron duramente las tradiciones autoritarias del PRI y ahora ellos no se están caracterizando por poner un ejemplo democrático.

En contraparte, los partidos pequeños se han visto como un negocio familiar o de un líder, pues viven de las prerrogativas, buscan alianzas electorales para sobrevivir y no trabajan para favorecer al ciudadano; ser líder de uno de esos partidos, es una forma hasta cómoda de vivir, pues tienen dinero público, hacen lo mínimo para lograr cumplir con la ley y no trabajan por las necesidades de la sociedad, solo buscan la alianzas con los partidos grandes que es lo que les va a garantizar el registro electoral.

Por estas razones considero positivo que no se haya dado el registro a México Libre, que sería otro partido pequeño. Pero además, este partido lo encabeza un expresidente y su esposa, y me cuestiono: Felipe Calderón ya fue presidente y no lo hizo bien, se inventó una guerra contra el narcotráfico, la cual promovió y después no supo detenerla, dijo que habría empleo y no fue así, además de la represión que se dio en medios que no estaban de acuerdo con su gobierno, por citar tres elementos, ante esto, él y su esposa Margarita Zavala, quien no pudo acabar su participación electoral como candidata a la presidencia de la Republica; pero a pesar de eso, esta pareja de políticos quieren seguir en la política nacional.

El INE hizo un trabajo muy minucioso con México Libre, uno que es mal pensado se preguntaría ¿por qué? Esta repuesta nos puede llevar a presiones externas y falta de independencia de este instituto, sin embargo, ese sería otro artículo, por ahora solo festejó este resultado y como ciudadana esperaría que eso se hiciera con todos, no solo con algunos partidos, y a otros se le permita su existencia de manera más flexible. En este contexto, invitaría a un debate público de cuántos partidos son necesarios para lograr un sistema electoral competitivo y democrático, de tal forma que no se esté dando el registro a partidos que no aporten nada al ciudadano y sí a interés partidista y/o de grupo.

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