De aquí hacia allá.
En un reflejo que va de arriba abajo.
En una lucha por salir,
en un afán por degustar.
Para empezar.

Como un sólido que es líquido y gaseoso.
Con ese aroma que da al vaporizar.
Con el gusto de amargar
y las ganas de endulzar
no más, jamás.
Con un trazo de sonrisas y de vasos.
Con un chasquido de su ciclo lunar.
Con el reflejo de estrellas burbujeantes.
Quitando el sueño a toda humanidad.
Tomar, charlar.
Con cucharas y escenas trasnochadas.
Con reliquias con vista al más allá.
Con caminos ancestrales recorridos,
con ancestros caídos en tu faz.
Soñar, gozar.

Con tu esencia en la cara de una cabra.
Con un ojo de queso que adornar.
Con tu dulzura partida en rebanadas,
y con la duda de a quién vas a ayudar.
Brillar, guardar.

Con eclipses cernidos trago a trago.
Con una prueba que inunda el paladar.
Con una máquina que acerca tus agrados
Con una caja que vas a enarbolar.
Descansa en paz.

Con cafeína que entrega a toda vida,
la negra noche de tu esencia fugaz.
Con la alegría que da la algarabía.
¡Con energía! para ir…
¡De aquí pa’ allá!

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