Para los que nos fue posible arribar sanos y salvos a 2020 y máxime a los que como yo, que ya pasamos aquellos años en que era placentero ver y que nos vieran, hoy estamos en la etapa de que lo único agradable e interesante puede ser el que nos oigan o que nos lean.

Por siempre el ser humano ha sido, es y será lo que haga, ya sea por bueno, regular o malo, pues son las medidas que la propia sociedad le pone a lo que hemos o estamos haciendo.

¿Pero bueno, regular o malo para quién? ¡Esa es la cuestión! Y esa es la diferencia entre los pueblos y naciones, de acuerdo con la respuesta observada entre los individuos, familias y la colectividad.

Si hacemos y avanzamos en colectivo, por más que lo nieguen los amantes del dinero, la sociedad, familias o naciones siempre estarán mejor. Y cuando las metas son para las mayorías, también lo son las que son aplicadas en la lucha por su consecución.

Debo insistir en que la esperanza no es recuperada con rapidez y si en lo individual o familiar hemos o estamos batallando, debe ser porque algo no hicimos, lo realizamos mal o por aferrarnos a mantenernos dentro de la legalidad en un país que su marco legal fue destrozado para que solo avancen los “delincuentes colectivos”.

Pero 2020 nos trae oportunidades que no debemos desaprovechar. Con salud y armonía en los hogares, construidos por nosotros mismos, lo demás vendrá sin duda.

Rambo nos ilustró cuando con su ronca voz impuesta nos dijo que “siempre será peor vivir por nada, que morir por algo”.

Feliz y próspero Año Nuevo para las mayorías porque de nuevos ricos, oportunistas y delincuentes ¡ya estamos hasta la madre!

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