Históricamente el rubro de ciencia y tecnología en México había sido uno de los más castigados por la insensibilidad de gobiernos acostumbrados a ver al sector como el patio trasero de la administración pública. Hoy, desde la Cámara Baja del Congreso de la Unión, la tendencia se revierte. Con el trabajo serio, aguerrido y responsable de la diputación encargada del tema, la cuarta transformación cumple a la comunidad científica nacional y al país en general. La Cámara de Diputados aprobó, con 430 votos a favor y cero en contra, reformas a la ley de ciencia y tecnología para que el presupuesto que sea destinado a esa materia no pueda ser menor al aprobado en el año fiscal anterior en tanto no se alcance la meta del uno por ciento del producto interno bruto (PIB). En la actualidad el financiamiento para ese sector ha sido insuficiente, porque en los últimos años la inversión ha oscilado entre el 0.42 y 0.55 por ciento del PIB. El monto total para ciencia y tecnología en 2020 será de 98 mil 316 millones de pesos, 3.8 por ciento más con respecto a 2019, recurso que será destinado a investigación aplicada al desarrollo tecnológico. Ese aumento abonará a resolver algunos de los problemas que aquejan al país, como agua, contaminación, sustentabilidad, alimentación y agricultura, de acuerdo con la presidenta de la comisión de ciencia, tecnología e innovación de ese órgano legislativo, la hidalguense Marivel Solís Barrera. Desde el palacio legislativo de San Lázaro soplan aires de justicia para el sector que padeció lacerados recortes a su financiamiento que por ley le corresponde. El compromiso del presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) que asumió ante todos los mexicanos durante el tercer debate presidencial, de destinar el uno por ciento del PIB al rubro, avanza por caminos allanados, producto de la gestión de diputados comprometidos con su país. Afortunadamente el engranaje entre Ejecutivo federal y Legislativo funciona a la perfección en el tema que ocupa este espacio editorial, a pesar del escepticismo de analistas y de la propia comunidad científica al
inicio de la administración lopezobradorista. Honor a quien honor merece. Este logro no hubiera sido posible sin el impulso de la diputada Solís Barrera, toda una autoridad para hablar de las universidades como punta de desarrollo. Y es que en ellas está el capital intelectual para resolver gran parte de los problemas nacionales. De filón. El gobernador Omar Fayad lanzó un tanque de oxígeno a los alicaídos ayuntamientos al anunciar que el presidente AMLO admitió prorrogar la ejecución de obras financiadas con el Fondo para la Infraestructura Social Municipal.

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