Dicen que para resolver un problema primero se debe reconocer que existe. Aquí la cosa parece no funcionar así, la inoperancia de ciertas instancias del gobierno estatal sobre el consumo de drogas entre la niñez parece no ser tema de agenda. Recientemente, el secretario de Salud Marco Escamilla Acosta externó su preocupación por el gradual incremento en el consuno de drogas sintéticas entre niños y jóvenes, principalmente quienes habitan en zonas rurales. Dijo que actualmente se refuerza el trabajo de prevención con pláticas y talleres en municipios, así como atenciones por parte de personal especializado, incluso con posibilidad de internamiento en caso de ser necesario. Pero, ¿es suficiente? Nos preguntamos desde esta mesa de redacción: ¿Qué hace el DIF estatal, por ejemplo, cuya presidenta honoraria es la esposa del gobernador? Parece que a la señora Ruffo y a su equipo les falta personalidad para enfrentar ese tipo de temas. Niños de 11 años que deberían estar estudiando los últimos años de primaria, cambian los libros por bolsas con droga. ¡Una vergüenza para el organismo asistencial y en general para el gobierno de Hidalgo! El lunes, al inaugurar un centro de seguridad en Zempoala, el gobernador Omar Fayad lanzó desafortunadas declaraciones en torno al papel de los medios y su manera de informar. Dijo que la prensa hace apología del delito porque las notas no son escritas como la pluma oficial. Pero más abrumador es que existan problemas como drogadicción infantil en una de las zonas más pobres del estado como la Otomí-Tepehua. ¡A mandar a su casa!, literal, a la encargada de presidir el DIF, que se supone es la instancia de velar por el bienestar de niñas, niños, jóvenes y familias hidalguenses. Escamilla reconoció que la incidencia de población con adicciones a sustancias tóxicas, sobre todo drogas sintéticas como el cristal, se extiende a zonas rurales, lo que se suma a la problemática existente de consumo de bebidas alcohólicas entre jóvenes menores de 16 años. No señor gobernador, se equivoca cuando afirma que los medios de comunicación hacen creer que Hidalgo “está de la chingada”, pues son las omisiones de su propia gente, instalada en su gobierno, las que revelan ese lamentable escenario. De filón. Tal parece que nada ha cambiado en la escrupulosa Secretaría de Hacienda, como la calificó un viejo conocido del priismo, Alberto Meléndez, cuando fue secretario de Planeación, el Fondo Metropolitano es y será el eterno viacrucis de la administración pública.

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