“Si tu amigo tiene una empresa ¡cómprale!… vende pasteles ¡cómprale!… es dentista ¡ve con él!… vende ‘X’ ¡cómprale!… etcétera”

Estoy seguro, lector, que has visto circular un mensaje similar en tu feed de Facebook o te lo han compartido a través de Whatsapp, Facebook Messenger o cualquier otro medio de interacción social. Yo no soy la excepción.

Personalmente lo he visto circular por muchas semanas, tal vez meses ya. Entre amigos, colaboradores y empresarios que tengo la dicha de conocer. Pero, cada vez que lo veo no puedo resistir la idea de que es un gran error; que el mensaje de apoyo al pequeño negocio, al pequeño comerciante, está completamente distorsionado por un sentido de compasión mal intencionada.

Déjame explicártelo: un negocio exitoso es un negocio que es rentable, cuyos procesos pueden ser escalables y repetibles, que está generando ingresos no solo para los costos de operación o ‘x’ gastos, sino también para la inversión futura en innovación y desarrollo de la empresa. Ninguna empresa exitosa se queda estancada, ninguna empresa con miras hacia un futuro crecimiento se conforma.

Y unos de los factores claves para lograr esa rentabilidad, ese éxito, es un producto o servicio que sea de valor para sus clientes presentes y futuros.

¿Qué ocurre cuando uno compra algo a un empresario por compasión? Se crea una ilusión de que su producto o servicio es bueno, que es necesario y que es mejor que el de la competencia.

Mira, es maravilloso ayudar a otros emprendedores a salir adelante, eso lo hago yo todos los días; pero, no ayuda en nada comprar por compasión, por amistad o porque quieres quedar bien. ¿Qué ocurre cuándo por amistad dejas de comprar? El emprendedor se queda como empezó, sin clientes porque tú no eres un cliente, compras por caridad, compras por la persona a cargo y no por el producto. ¿Qué bien puede hacerle tener compradores así a una empresa?

Ninguno, es un bien temporal. Porque nosotros como consumidores no compramos las cosas que realmente necesitamos por caridad; compramos porque la empresa que ofrece el producto o servicio se ha esforzado en demostrar su calidad, confiablidad, creatividad, y valor, y nosotros le hemos depositado esa confianza.

Si eso no fuera así, ¿por qué las grandes empresas invertirían tanto en ganarse la confianza del cliente? No te muestran el producto o servicio y dicen “por favor, cómpranos porque necesitamos el dinero y queremos crecer”. No, ellos generan valor para nosotros y por eso les compramos a ellos.

Lector, si un negocio no genera valor con sus productos o servicios, de nada le va a servir la caridad de sus amistades. Si un negocio no convence a otros de su valor, es muy probable que esté haciendo algo mal. Y eso es parte del aprendizaje de ser emprendedor, no podemos conformarnos con vender nuestro producto o servicio con la familia, amigos y colaboradores y tener la audacia de decir que nuestro negocio va bien.

Si un emprendedor no puede ganarse a extraños o al público en general, su propuesta de valor no está bien enfocada. Rayos, estoy seguro que ni siquiera ha segmentado bien su mercado. O tal vez, pero tal vez, no está esforzándose lo suficiente.

Así que piensa bien al momento de comprar por compasión, por caridad. Porque puede ser que le estés haciendo más daño que bien a ese emprendedor.

Twitter: @Crisramirezes

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