Tarde de viernes nublado, chipi chipi y aguaceros en la capital mexicana, las baldosas húmedas en la ruta de la comida de los 200 y más diputados tricolores que fueron de la 62 Legislatura federal –constituidos ya en asociación civil– en la hacienda de Los Morales. Un reportero ataja a Manlio Fabio Beltrones, cercado por la nube de periodistas, micrófonos y cámara.

“Una pregunta nada más”, propone el colega.
“No hay nada de noticia”, responde Manlio. “Es una comida de amistad de la 62 Legislatura a la que acudo y nos habíamos comprometido desde hace tiempo. Estoy seguro que va a ser momento para refrendar unidad y lealtad, que hoy tanto se necesita”.

Hay aroma de nostalgia, abrazos y reparto de sonrisas, comentarios acerca de lo que puede ser. Y el personaje que es comidilla y deja que corran apuestas y futurismos y… ahí Manlio Fabio Beltrones como si nada hubiera pasado. Feliz, fresco y repartidor de saludos. Ríe y ríe…

“Señor, yo quiero preguntar, hoy la ciudadanía está sorprendida porque se anuncia un nuevo gasolinazo”, desfasa el reportero el meollo de la cita en Los Morales y deja ir al personaje.
“Voy a llegar a la convivencia”, se escurre Beltrones, experto en esto de sesgar respuestas y evitar que lo arrinconen. Viejo lobo de la mar tricolor.

“¿Es una comida de amigos?”, tercia otro reportero en busca de recapturar a la presa de la entrevista esperada desde el pasado 20 de junio, porque el mensaje de dimisión fue claro aquel día en el concepto de deslindarse de la derrota porque fue víctima del fuego amigo y de la perversidad que está en el ADN de priistas encumbrados.

“Es una comida amistosa”, atiende cordial el sonorense pero no menciona al PRI, “con todos quienes integramos la 62 Legislatura, y es el momento de refrendar unidad y lealtad, lealtad con proyecto de país, y estoy seguro que la convivencia es importante para poder fijar posiciones.”

“Para 2017 y 2018”, sondea el reportero.
“No tengo ninguna noticia nueva que darles”, vuelve a evadir Manlio y agradece.
¿Qué agradece? Manlio y la burbuja, en esta comida de los diputados priistas de la 62 Legislatura, la de las reformas estructurales, la mano de Manlio Fabio Beltrones Rivera, el cerebro operativo en el puente de mando de la barca de 214 legisladores del Revolucionario Institucional.

Cerca de Manlio, Lourdes Quiñones, la duranguense que fue lideresa del sector femenil del PRI, coordinadora de esta comida en la hacienda de Los Morales. Nadie acepta hablar de sucesión presidencial, pero el reencuentro y la comida con Manlio ,y Manlio en el mensaje de agradecimiento, y Manlio como líder, y Manlio recipiendario de la gratitud y las lealtades que, de haber estado en el cuarto de guerra y organización electoral del pasado proceso electoral, seguramente habría librado la batalla como en aquellas sesiones que terminaban con la afirmativa y aprobaban las reformas estructurales.

Nada de sucesión pero estos exdiputados federales priistas, nadie asume que sean los 214 pero sí los suficientes que han integrado una asociación civil. Y de aquí para adelante, rumbo al 2018. ¿Asociación ligada al PRI?

Manlio, sabedor de los trascendidos y los off the record no menciona el término sucesión, no habla de la batalla que se avecina, no se asume al centro de lo que es elemental como aspirante ya sin la camisa de fuerza de los estatutos del PRI. Bromea con sus compañeros de partido, varios de ellos que se han sacudido pertenencias de sus jefes políticos en Veracruz, Chihuahua, Tamaulipas, Durango, Quintana Roo. El camino desbrozado pero Manlio no cayó en la tentación de decir lo que todo el mundo sabe. ¡Ah!, el 2018.

Por ahí, citarían los clásicos de sociales, Lourdes Quiñones, Carlos Aceves del Olmo, Manuel Añorve Baños, Marco Bernal y Claudia Delgadillo, quien de plano manifiesta su alegría de estar en este reencuentro, “muy contenta de ver a nuestro líder y ojalá sea el próximo presidente de la República”, como rescata un colega y abre el apetito de la sucesión. Sin PRI o con PRI.

La noticia es que no hay noticia.
Mañana se sabrá más. Conste.

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