No moriremos de la enfermedad, sino de hambre

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ALAN SAID VENTURA LÓPEZ

Sabina Hernández atiende dos puestos en el parque Hidalgo, pero están cerrados por la pandemia y ahora no tiene fuente de ingresos

Pachuca.- Trabajadora ambulante desde hace muchos años. Sin casa debido a un incendio, actualmente renta un cuarto. Atiende dos puestos en el parque Hidalgo, ahora cerrados por la pandemia del coronavirus (Covid-19), a Sabina Hernández Cornejo con 70 años de vida no le alcanza ni para comer.

“Ha bajado mucho la venta por la epidemia y estamos muy amolados”. Contó que tiene dos lugares en el parque Hidalgo y a partir del 10 de marzo los cerró quedándose sin fuente de sustento.

“La gente se encerró y como comerciante ambulante estamos padeciendo, no hay quien nos compre nuestro producto, no vendemos casi nada, la cosa está dura”, insistió la mujer con notables arrugas en su rostro.

Por si fuera poco, el 16 junio su casa sufrió un incendio que arrasó con todo. Actualmente renta un cuarto.

Ubicada junto a una zapatería en la céntrica calle Guerrero, cerca de plaza Juárez, con canasta en mano Sabina vende dulces y cigarros. “No tengo a quién pedirle ayuda, no saco ni para pagar la renta”, con lo poco que percibe apenas le alcanza para el transporte y un poco de alimento.

Valiente, no siente miedo de lo que puede pasar por la contingencia, su miedo es que la dueña de la casa la corra. “Me ha hecho favor de aguantarme, pero el día en que me diga: ‘Señora me debe mucho’, ¿qué voy a hacer? Mi casa quemada y sin dinero, no tenemos a dónde irnos”.

Por su edad, carece de fuerza física para cargar su canasta.

“A veces lloro, me pongo triste, pero nunca he dejado de trabajar desde que mis papás me dejaron la herencia de comerciante, de ganar mi dinero honradamente, yo tengo años aquí”, relató con notable tristeza.

Por otra parte, agregó que un grupo de jóvenes y en gobierno le han apoyado para reconstruir su vivienda, pero el problema es que sin ventas la situación se vuelve aún más grave.

Ha respetado las indicaciones sanitarias, pero no niega sentirse devastada, necesita ayuda, su edad es avanzada y como ella hay muchas personas que están padeciendo los estragos ante esta crisis.

Por si fuera poco, el 16 junio su casa sufrió un incendio que arrasó con todo. Actualmente renta un cuarto

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