—No me siento motivado.
—¿Qué necesitas? —pregunta con atención la mujer de recursos humanos.
—Retos.
—¿Qué tipo de retos?
—Ya aprendí a hacer las cosas y ya no me gustan.
—Aquí dice que has llegado tarde más de 20 veces por tu gato.
—Es el gato de mi infancia, las mañanas de frío no la pasa nada bien.
—Bueno, pero sabes que no puedes llegar tarde tantas veces por estar con tu gato.
—Yo estoy comprometido 100 por ciento, me voy tarde muchas veces y no les cobro extra.
—Has pedido varios permisos para faltar.
—Es que necesito inspiración. Ustedes no entienden que requerimos tiempo de ocio.
—Para eso hicimos una jornada de medio tiempo, para que disfrutes tu vida fuera del trabajo.
—Sí, pero… Bueno, no estoy motivado, además, me tocó traducir unas hojas y no me pagaron extra.
—¿Fue en tu tiempo laboral?
—Sí.
—¿Por qué te habrían pagado extra?
—Porque ustedes son unos malditos capitalistas que quieren exprimir la creatividad de la gente por tres pesos.
—Veo en el informe que, además, ha sido complicado dar seguimiento de tiempo a tus funciones, que a veces tardas semanas en una actividad que te toma horas. Que todo lo que se te comenta termina en discusiones. No eres muy bueno con la crítica.
—Es la motivación y la creatividad lo que van mermando. Además, nadie es bueno con la crítica, ya les dije que tengo sangre en mi cuerpo, no agua fangosa como todos ustedes. Son unos estúpidos mediocres. Creo que seguiré siendo un freelance, la verdad es que a mí no me gusta la manera como llevan la empresa, no quiero ser tratado como un autómata, para mí, lo importante es la creatividad, que fluya, que todo fluya.
*
—Creo que soy ideal para su equipo de trabajo.
—No veo referencias profesionales en tu CV.
—¿Las necesita?, mi trabajo habla por sí mismo.
—Sí, mira, es que llevar un Instagram de las mejores aguas frescas de la ciudad no es experiencia profesional.
—Pero también hago cómics.
—Es que no me explico, la experiencia profesional es un poco más.
—Obvio he trabajado muchas veces.
—No me refiero a tu trabajo cuidando una tienda y tampoco tu experiencia como freelance. Nos gusta que te puedas ganar la vida, pero, mira, nosotros necesitamos alguien que sepa trabajar en equipo, no solo a una persona que crea que es buena.
—De verdad, soy muy bueno en mi trabajo.
—Entonces, ¿dónde están tus referencias profesionales?
—¿Sabes qué?, son unos malditos explotadores, no tienen idea de la gente que tienen enfrente.
—Bueno, pero nosotros no te buscamos, tú nos buscaste.
—Y para que lo sepas, mi página de aguas frescas va a ser un éxito, porque a toda la gente le gusta el agua fresca, tengo hasta 200 me gusta en una foto, o sea que seré viral.
—Bueno, sí, es lindo, pero sabes que hay adolescentes que tienen más me gusta en sus selfies con frases cursis.
—No quiero seguir hablando con ustedes, cerdos, malditos.
*
—Eres muy grande para buscar el puesto de trainee.
—Es que quiero cambiar mi giro.
—Pero, mira, a los 33 no sé si nos interesa tenerte de practicante, verás, normalmente son recién graduados, para que podamos ver si sus skills nos funcionan.
—Claro, todo tiene que ver con usar a la gente.
—Yo diría que se trata de un intercambio comercial.
—Claro, y la gente es la mercancía.
—Insisto, creo que nosotros no somos la mejor opción.
—Claramente no, ustedes no se interesan por la gente.
*
—Voy a poner un negocio, haré una app.
—Tal vez ya es hora que busques un trabajo, no te voy a vivir mucho y…
—No empieces madre, ¿no te das cuenta que hay quienes no nacimos para que el trabajo nos defina?
—No te debí haber dado todo…
—Solo necesito dinero para pagar la programación, va a ser una app en donde la gente podrá calificar las aguas frescas de la ciudad y así se van recomendando. Es como un waze de aguas.
—Por dios, ya deja de portarte así, vas a cumplir 40.
—El mundo no está hecho para gente como yo.
—Es que el mundo no debe adaptarse, sino tú…
—Basta.
*
Responda con sí, no o no sé.
¿Nunca deja para mañana lo que puede hacer hoy?
Sí, pero pondré No.
¿Se enfada con facilidad?
Sí, pero pondré No.
¿Alguna vez ha exagerado sus méritos?
Sí, pero pondré No.
¿Miente con frecuencia?
Sí, pero pondré No.
¿Le gusta ganar en los juegos?
Sí, pero pondré No.
¿Habla mal de las personas que conoce?
Sí, pero pondré No.
¿Solamente habla de lo que sabe?
No, pero pondré Sí.
¿Siempre llega a tiempo a su trabajo?
No, pero pondré Sí.
¿Le son simpáticas todas las personas que conoce?
No, pero pondré Sí.
¿Tiene los mismos modales en casa que cuando está de visita?
No, pero pondré Sí.
*
Estimado reclutador, los resultados de la persona evaluada son los siguientes:
El rasgo de calidez es bajo. Siente agrado por trabajar solo y rechaza las observaciones. Tiende a ser inflexible y rígido en su actuar. Puede comprender las cosas, pero manipula buscando siempre un beneficio personal.
Se molesta fácilmente, se encuentra insatisfecho con la situación mundial, su familia, las restricciones y su propia salud. Tiende a presentar baja tolerancia a la frustración en condiciones insatisfactorias o cambiantes. Se fatiga de manera neurótica, es impaciente, se molesta con facilidad. Es impulsivo, con una tendencia irrefrenable de hablar o proceder sin reflexión ni cautela, dejándose llevar por la impresión del momento.
Pide que los demás le den motivación, culpa a su entorno por sus errores.
Las palabras que describen a esta persona son: inconstante, inestable, frívolo, inmaduro, indolente, descuidado y manipulador.
Presenta una alta ansiedad libremente flotante, lo que lo convierte en alguien tenso, impaciente y exigente. Puede perturbar el desempeño de todo el grupo.
Es hijo único, con padre ausente, por eso puede ser tan violento. Personalmente creo que es un exponente más de los millenials, sé que necesitamos vencer la barrera de la generación, pero no creo que con este empleado logremos nada. Prefiero que regresemos a la propuesta de reclutar personas adultas mayores, creo que ellos al menos saben trabajar y no quieren ser directores generales sin saber hacer nada.

Atentamente,
Departamento de recursos humanos

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Estudió la maestría en subjetividad y violencia. Es editora independiente y se ocupa de la gestión de proyectos culturales en la revista binacional Literal Latin American Voices. Estudió en la escuela dinámica de escritores que dirigió Mario Bellatín. Fue becaria de la Fundación para las Letras Mexicanas y del Foecah. Realizó una residencia artística en Colombia donde escribió un libro de cuentos basados en el I-Ching, editado por el Cecultah. Ganadora del concurso de cuento Ricardo Garibay.