Nuevamente, Ixmiquilpan fue escenario del crimen. Ayer aparecieron tres cuerpos con el sello del crimen organizado. Suman 17 asesinatos en los últimos dos meses. Y a pesar de que el corazón del Valle del Mezquital se desangra, los tres órdenes de gobierno parecen caminar por su lado. Es claro que para el secretario de Seguridad Pública estatal Mauricio Delmar fue más importante placearse en una audiencia pública en Tepeji que apersonarse en tierra caliente. Los separaban unos 75 kilómetros por carretera. Tal parece que el funcionariado de la actual administración estatal, y hasta la representación federal en la entidad, se empeñan en asegurar que las ejecuciones son entre bandas locales, es como la versión remasterizada de la frase “Hechos aislados”. ¡Alivio social! En el otro frente, el alcalde de Ixmiquilpan Pascual Charrez se reunió ayer con delegados municipales para someter a consideración estrategias lerdas, sosas, como el regreso de la agonizante Policía federal. Otra propuesta fue la operación de la comisión de servicio profesional de carrera policial para el municipio. Ideas ambiguas, remiendos sin sustento institucional que resuelvan de fondo y en el corto plazo la violencia en Ixmiquilpan. Difícilmente, de aquí a 2020 cuando sean renovados los 84 ayuntamientos en Hidalgo, veremos una reunión seria, formal, con toda la legalidad que demanda un tema tan sensible entre el gobernador Omar Fayad y Pascual Charrez. No la habrá. Dudamos que el secretario de Gobierno estatal Simón Vargas vaya a Ixmiquilpan o el secretario Mauricio Delmar haga un recorrido en patrulla o a pie, junto con la autoridad municipal, como señal de tranquilidad al pueblo hñähñu. No lo harán. Mientras la pueril discrepancia estado-municipio continúa, la localidad seguramente seguirá siendo un tiradero de muertos y la sociedad rehén de la inseguridad. Por otra parte, desafortunadas e irresponsables resultan las declaraciones del encargado de la política de Seguridad en el estado, quien no se cansa de afirmar que las ejecuciones se atribuyen a grupos locales. ¡Vaya! ¿Acaso por eso los ciudadanos no debemos preocuparnos? No, señor Delmar, tenga el valor de dar la cara a los ixmiquilpenses. Señor Charrez, su espíritu tan radical de gobernar no dejará otra cosa sino más muertos. En ambos casos, junto con el gobernador, serán cómplices de la sangre derramada. De filón. Siempre será triste y desafortunado informar sobre la muerte de hermanos que fallecen en el intento de cruzar la frontera hacia Estados Unidos. En Nicolás Flores le lloran a sus migrantes.

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