No temamos a la muerte

615
Arturo Moreno Baños

Fe de erratas: En el artículo anterior se entiende que la mamá de Miguel Ángel Osorio Chong fue la madre afectada con el secuestro de su hija, nada más lejos de la verdad, ya que incluso ayudó Osorio Chong para localizar a la joven.
Corrían aquellas décadas de mitad del siglo XX donde tres sexenios fueron protagonistas de múltiples luchas sociales entre las que acontecían las sindicales, entre ferrocarrileros y el gremio magisterial.
Las demandas buscaban un México mejor que hiciera justicia a la lucha armada por la que se originó la Revolución y a pesar de esperar un próspero futuro como resultado de esa lucha, estas eran incumplidas y desatendidas por las autoridades, que solo se aprovechaban del poder sin miras a una mejora social.
Hasta el día de hoy, esa búsqueda de mejora no ha sido erradicada al continuar una clara exigencia contra el dominio omnímodo de ciertos sectores que solo escuchan más no atienden estas justas necesidades que siguen presentes en el México actual. Un problema latente ha sido el gremio magisterial que continúa buscando que las peticiones de lucha sean escuchadas y resueltas a la brevedad. La lucha magisterial no es una novedad, hay que recordar el antecedente que desemboca hasta nuestros días para sopesar los logros y lo que falta por hacer antes que cualquier reforma educativa.
En 1957 se fundó el Movimiento Revolucionario del Magisterio (MRM), antecedente directo de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE). El líder por excelencia entonces fue su fundador y legitimo ideólogo Othón Salazar, que en los últimos años de su vida se dedicó a reorganizar el MRM, ya que sostenía que los principios revolucionarios de la CNTE se habían desvirtuado, por ello, era necesario recuperar la ideología revolucionaria que todo docente debería de poseer.
Othón creía que ningún proceso revolucionario sería posible sin el papel fundamental del docente, pero también es difícil que ese papel se cumpla si este no cuenta con un proyecto ideológico que sirva como instrumento político para concientizar, democratizar y organizar a la sociedad.
Aquí radica que la CNTE haya perdido el potencial revolucionario. Hace falta claridad teórica y que la conciencia del docente se encuentre vacía de ideales trascendentes. El magisterio de izquierda apenas si existe. El docente poco a poco se fue burocratizando, el espíritu individualista se apoderó de su mente, abandonó su papel activo en la historia de la lucha de los oprimidos y de la lucha por la creación de una nueva sociedad. En general, el docente dejó el campo de la militancia revolucionaria. Othón creyó en la formación de lo que él denominó “un nuevo tipo de maestro”, capaz de sentar las bases de una cultura que sirva para formar hombres cabales y libres. Consciente de que encarna un potencial ideológico como ninguna otra profesión.
Que el docente comprenda que su responsabilidad consiste en clarificar la esencia de las cosas, la verdad de los hechos; ayudar a las masas a que tomen conciencia de su situación, de sus derechos y obligaciones. Por ello, debe tener claridad ideológica e histórica. Que no rebaje el contenido de su papel de un triste conformador y justificador del orden social opresivo, sino jugar un papel democrático y crítico dentro y fuera del aula.
La función de todo proceso revolucionario es educar. Por eso, ser docente no es solo un medio para ganarse la vida, sino la forma de cumplir un deber social, es decir, ser docente es cumplir una misión con la humanidad.
En estos momentos en que se libra una lucha del magisterio que cubre un espectro de peticiones que van desde la calidad de la educación hasta las mejorías económicas, pasando por la democratización de las organizaciones sindicales, ojalá el ejemplo de Othón Salazar como revolucionario en la lucha magisterial y social se conozca y sea retomada por jóvenes, docentes y cualquier mexicano.
El fallecido escritor Carlos Monsiváis fue fiel admirador de la tenacidad de Othón desde que lo conoció, en los patios de la Secretaría de Educación Pública en abril de 1958. Entonces Othón Salazar hablaba de la muerte: “No tengamos miedo a la muerte… Que las nuevas generaciones de maestros nos recuerden con todos nuestros defectos, pero también recuerden que hicimos que nuestras vidas estuvieran inscritas a ideales nobles, inspirados en el bien de nuestros semejantes”.

Comentarios

SHARE
Artículo anteriorImpugna Nueva Alianza multas del INE
Artículo siguienteRealizarán séptima Jornada de Empleo 2016
Edad: Sin - cuenta. Estatura: Uno sesenta y pico. Sexo: A veces, intenso pero seguro. Profesión: Historiador, divulgador, escritor e investigador que se encontró con la historia o la historia se encontró con él. Egresado de la facultad de filosofía y letras de la UNAM, estudió historia eslava en la Universidad de San Petersburgo, Rusia. Autor del cuento "Juárez sin bronce" ganador a nivel nacional en el bicentenario del natalicio del prócer. A pesar de no ser políglota como Carlos V sabe ruso, francés, inglés y español.