Ciudad de México.- La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) concluyó que César Mondragón Fontes, normalista de Ayotzinapa encontrado sin vida el 27 de septiembre de 2014, falleció por traumatismo craneoencefálico y no por disparo de arma de fuego, como lo señaló el GIEI.

El titular de la Oficina Especial para el Caso Iguala del organismo, José Trinidad Larrieta Carrasco, informó que el normalista falleció al ser víctima de tortura física por acción conjunta y complicidad de al menos 11 personas, miembros de “Guerreros Unidos” y de la Policía de Iguala.

Además, indicó en conferencia de prensa, Mondragón Fontes recibió también múltiples traumatismos en cráneo, cara, cuello, tórax y abdomen, de predominio izquierdo en etapa de “pre mortem”, a pesar de que hay indicios de intento de defensa, lucha y forcejeo.

El funcionario precisó que esa situación pudo determinarse por la localización de los traumatismos en el cuerpo y la playera que vestía el normalista, la cual estaba plegada hacia el tórax y el pantalón por debajo de la cadera.

Con ello, el funcionario subrayó que se descarta la posibilidad de muerte por disparo de arma de fuego y comentó que la ausencia de piel en el rostro del cadáver fue provocada por fauna depredadora del lugar y no por acción humana.

“Con la segunda necropsia se corroboró radiológicamente que no existió en cara y cráneo trayecto de proyectil disparado por arma de fuego, como lo había considerado el perito en medicina forense” del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI).

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