Después de que México derrotase a Panamá por la mínima, el periodista Roberto Gómez Junco tuiteó: “Ya sabemos que van a Rusia, solo falta saber a qué.” De igual manera, David Faitelson apuntó: “Caminar en Concacaf para gatear en el Mundial…”. Así se resume, en menos de 140 caracteres, el boleto agridulce que la selección mexicana consiguió para el Mundial de Rusia 2018.

La especulación no es gratuita. Por un lado, tenemos que México es el quinto equipo que asegura su boleto a la máxima fiesta deportiva, cuando hace cuatro años estuvimos a dos goles de Estados Unidos de no contarla. Por el otro, el eterno problema del combinado que dirige Juan Carlos Osorio se sigue manifestando: el futbol del Tricolor es flojo, poco atractivo e impredecible.

El encuentro del viernes en el estadio Azteca es un ejemplo más entre una amplia gama de opciones. Un cabezazo descompuesto pero efectivo de Hirving Lozano sentenció el partido, pero puso en evidencia las ambiciones escasas del equipo local. Una vez que llegó la anotación, el partido se convirtió en un paseo sin muchas intenciones de goleada. En resumidas cuentas, fue un partido de seis: pasar y nada más.

Y volvemos a los cuestionamientos de la prensa radical. Es una gran noticia que México finiquite el hexagonal con antelación. Sin embargo, los más suspicaces podrían argumentar que este logro no hace sino maquillar los fracasos del técnico en turno. De ahí que podamos decir que, por lo menos en las eliminatorias mundialistas, Juan Carlos Osorio ha cumplido. ¿Por qué? Porque estaremos en Rusia.

¿Qué sigue, entonces? Plantear los objetivos reales y hacer el balance que muchos temen hacer. Es evidente que el nivel de Concacaf está lejos de ser competitivo en una justa mundialista. De ahí que hasta Estados Unidos ha logrado el quinto partido que a nosotros se nos ha negado una y otra vez. Pero solo eso: no ha habido mayor trascendencia por parte de América del Norte.

Debe existir un consenso entre directivos y los líderes del equipo para establecer objetivos claros. Si la ambición es llegar a cuartos de final, ¿cómo se va a lograr? El polémico timonel colombiano deberá reconocer que su sistema no es lo suficientemente ambicioso como para dar batalla ante equipos de talla mundial. Aún hay tiempo suficiente para planificar Rusia, por lo que un resultado igual a lo histórico será inadmisible.

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